{"id":128,"date":"2011-03-30T14:47:23","date_gmt":"2011-03-30T21:47:23","guid":{"rendered":"http:\/\/45.33.111.17\/2011\/03\/30\/128\/"},"modified":"2011-03-30T14:47:23","modified_gmt":"2011-03-30T21:47:23","slug":"128","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=128","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"<p>LA PESADILLA.<br \/>\nAyer en la obra no llegu\u00e9 a sudar lo que he sudado esta noche en la cama. Todo ha sido consecuencia de lo que hab\u00edamos hablado en la obra. La famosa impotencia. Me he pasado la noche visitando ventanillas y mostradores de esos que llaman oficiales. En mis sue\u00f1os los imaginaba como parapetos con estacas en punta y todo, como las que usaban en el siglo trece para defenderse de los caballos. Para que las bestias pardas que est\u00e1bamos haciendo papeleo no agredi\u00e9ramos a los laboriosos funcionarios que tanto tienen que soportar. Yo, y otros muchos, suplic\u00e1bamos impotentes. Se ha producido un error, inform\u00e1tico supongo, y nos han cobrado dos veces cierto recibo. Nos han dado soluci\u00f3n por tel\u00e9fono, con su correspondiente tarifaci\u00f3n usurera y miserable, pero la devoluci\u00f3n no llega. Aqu\u00ed nadie sabe nada. Eso tiene que ser Pili, que por cierto, est\u00e1 de baja, que le han puesto la u\u00f1as de porcelana francesa y tiene para tres semanas, m\u00e1s un mes de rehabilitaci\u00f3n, m\u00e1s los d\u00edas moscosos, que los piensa coger seguiditos y empalmar con los cuarenta d\u00edas de vacaciones.<br \/>\n&#8211; O sea, que de momento eso no se puede resolver, ya se lo he dicho. Haga el favor.<br \/>\n Esto es una pesadilla, por eso, sin que pueda explicar c\u00f3mo, ahora estoy renovando el carn\u00e9 de identidad pero, como soy un palurdo, he venido en persona sin pedir cita telef\u00f3nica. Estoy aqu\u00ed, pero como no tengo cita, ni me ven, ni me dan cita para otro d\u00eda.<br \/>\n -La cita es \u201cte-le-f\u00f3-ni-ca\u201d, a ver si espabilamos.- Me dice una se\u00f1ora pintarrajeada como un  apache.<br \/>\n Y a nadie le importa de d\u00f3nde vengo ni por qu\u00e9. Viaje en balde, moreno. Tengo que abandonar la oficina cabizbajo mientras todo el mundo me mira con cara de, \u00a1ser\u00e1 ignorante el t\u00edo! Abro la puerta para largarme de all\u00ed pero, como estoy so\u00f1ando, por esa puerta no se sale a ning\u00fan sitio. Estar estoy en la calle, pero entre paredes laterales, o fronto laterales, o semi cubierto, o no s\u00e9 qu\u00e9 cojones que no se puede fumar. Hay un guarda muy grande, mejor dicho gordo, que se sabe la ley de pe a pa, y me la quiere explicar enterita, porque parece ser que no soy un ciudadano modelo, porque tendr\u00eda que saber ya que en los espacios definidos por paredes de no s\u00e9 qu\u00e9 tama\u00f1o, forma y distribuci\u00f3n\u2026y bla, bla, bla, y yo me largo y le digo que le de la tabarra a su madre si es que lo aguanta, que yo creo que con parirlo ya tuvo buen disgusto. \u00a1Tengo unos nervios! Se me pasan estos nervios y me llegan otros porque ahora, en esta pesadilla, estoy con una amiga en las urgencias de un hospital. Mi amiga hab\u00eda sido intervenida de una dolencia, la que sea, la semana anterior, le dieron el alta ayer, pero hoy le daban unos mareos muy grandes, nos hemos asustado, y aqu\u00ed estamos. La tienen en una camilla enchufada a dos m\u00e1quinas, yo creo que son de refrescos, llena de bolsas colgando con sus correspondientes v\u00edas de acceso al torrente sangu\u00edneo. Est\u00e1n intentando localizar al Doctor Lumbrera, el cirujano que le dio el alta. No est\u00e1 en su domicilio, est\u00e1 en el Congo belga haciendo senderismo con la enfermera de cardiolog\u00eda, \u00c9l, solo la oper\u00f3, la rehabilitaci\u00f3n ya no es cosa suya, pero no hay que preocuparse, se seguir\u00e1 el protocolo y tan campantes. El protocolo es cambiarle las bolsas cada tres cuartos de hora, al gusto, hasta que acertemos con alguna para que  remitan los espasmos y deje de morder la cabecera de la cama, que es de aluminio. Y olv\u00eddense de protestar y entorpecer nuestra labor, que aqu\u00ed estamos trabajando, somos m\u00e9dicos, no adivinos. Otra vez me entran los nervios. Ahora le dan el alta. No han encontrado la soluci\u00f3n pero, si se muere, es mejor que lo haga entre gente cercana, rodeada de seres queridos y sin papeleo. Cuando salimos del hospital, como sigo en mi pesadilla, entro de cabeza en un \u201cedificio de usos m\u00faltiples\u201d de una de las varias comunidades auton\u00f3micas que alimentamos en este pa\u00eds. El edificio es ostentoso, fara\u00f3nico, vergonzoso, y esto no lo estoy so\u00f1ando, que yo lo he visto despierto, y en \u00e9l tienen aposento m\u00e1s de doscientas oficinas distintas. Voy a solicitar una licencia para reformar el cierre de una finca, estoy so\u00f1ando porque yo no tengo ninguna finca. En el hall de entrada cabe un jumbo 747 y dos submarinos at\u00f3micos incluidas las tripulaciones, v\u00edveres para siete meses, un cami\u00f3n de bomberos, un t\u00edo vivo y un juego de llaves allen. Subo a la quinta planta, camino por un inmenso pasillo, entro en un estupendo despacho y me vuelvo a casa, a cincuenta quil\u00f3metros, porque este edificio est\u00e1 abandonado. Aqu\u00ed no hay ni Dios.<br \/>\n Ahora no s\u00e9 d\u00f3nde estoy. De repente todo ha cambiado. Todo est\u00e1 confuso en mi sue\u00f1o. Madre m\u00eda, mido dos metros de alto, tengo unos brazos como los de Conan el b\u00e1rbaro, de un bofet\u00f3n podr\u00eda desarmar ocho funcionarios y tres estanter\u00edas, y llevo una ametralladora bien grande. Le pego una patada a una puerta y vuelvo a estar en la oficina de los mostradores con pinchos.<br \/>\n-Aqu\u00ed estoy de nuevo, atajo de vividores, soy Chambombo, \u201cel segador\u201d, y he venido a recoger mi cosecha. A ver si aparece ahora mi expediente, o no aparece.<br \/>\n Suelto una r\u00e1faga de ametralladora en abanico mientras grito todos esos tacos que no se pueden decir, pero no mato a nadie, son las diez, hora del caf\u00e9. Despanzurro la puerta de la cafeter\u00eda  de otra patada, porque llevo unas botas de combate, y de aplastar cabezas, que as\u00ed da gusto ir a gestionar incidencias. Le doy gusto al gatillo con otro par de r\u00e1fagas, esta vez en zigzag y nada, no hay suerte, se ha corrido la voz y no queda ni un alma en toda la manzana, as\u00ed que arranco la anilla de seguridad de una granada de mano y desaparezco la cafeter\u00eda del mapa. No s\u00e9 de d\u00f3nde he sacado yo una granada. Tengo en mi cabeza una bonita lista de lugares a visitar y un pa\u00f1uelo de ninja atado que me aprieta horrores. Empresas de suministro de energ\u00eda, delegaci\u00f3n de hacienda, que no se me olvide pasar por el hospital\u2026 \u00a1Ah, y el banco! Suena un pitido. Es el m\u00f3vil, me est\u00e1n llamando al m\u00f3vil. \u00bfS\u00ed? Es mi telefonista favorita, la sorda, la que no me entiende cuando le explico algo, la que me deja en espera escuchando musiquilla para lobotomizar, la se\u00f1orita incidencias.<br \/>\n-Ay amiguita, ya puedes empezar a rezar todo lo que sepas, criaturita. Estoy en camino. T\u00fa vas a ser la guinda de este pastel.<br \/>\n Me paso el resto de la noche ajustando cuentas y renovando dentaduras aqu\u00ed y all\u00e1, despachando incompetentes, vividores y mal nacidos. Como era un sue\u00f1o, no mat\u00e9 ni un inocente.<br \/>\nLo que me preocupa, y asusta, es esta sensaci\u00f3n de alivio con que me he despertado. Haya salud y suerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA PESADILLA. Ayer en la obra no llegu\u00e9 a sudar lo que he sudado esta noche en la cama. Todo ha sido consecuencia de lo que hab\u00edamos hablado en la obra. La famosa impotencia. 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