{"id":146,"date":"2011-11-08T13:51:17","date_gmt":"2011-11-08T20:51:17","guid":{"rendered":"http:\/\/45.33.111.17\/2011\/11\/08\/ardor\/"},"modified":"2011-11-08T13:51:17","modified_gmt":"2011-11-08T20:51:17","slug":"ardor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=146","title":{"rendered":"ARDOR."},"content":{"rendered":"<p>Ardor es calor grande. Tambi\u00e9n encendimiento, enardecimiento de los afectos y pasiones. Despu\u00e9s hay otro ardor, el ardor de est\u00f3mago. Yo me considero aprendiz de casi todo, maestro, de nada. Sin embargo en el tema del ardor de est\u00f3mago s\u00ed puedo decir que soy, muy a mi pesar, un experto. De la penosa y larga experiencia que como ardoroso tengo, surge el atrevimiento para componer estos apuntes que den p\u00fablico conocimiento a tan ardiente sapiencia. Expondr\u00e9 a continuaci\u00f3n una serie de conocimientos para que otros, gratuitamente, puedan sacar provecho de ellos. A trav\u00e9s de esta reflexi\u00f3n llegaremos a las tres reglas de oro del ardoroso y a conocer con m\u00e1s profundidad su mundo y vivencias.<br \/>\nSer\u00e1 lo primero dejar bien claros y establecidos los distintos niveles por los que ha de pasar el ardoroso en su camino hacia el quir\u00f3fano. El ardor de est\u00f3mago se cataloga, en orden a su intensidad y molestia, en cinco categor\u00edas.<br \/>\n1\u00aa categor\u00eda: Sensaci\u00f3n de ardor.<br \/>\n2\u00aa categor\u00eda: Ardor ocasional.<br \/>\n3\u00aa categor\u00eda: Ardor como rutina.<br \/>\n4\u00aa categor\u00eda: El s\u00faper ardor.<br \/>\n5\u00aa categor\u00eda: La barra de hierro incandescente.<br \/>\n1\u00aa-La sensaci\u00f3n de ardor: Las experiencias que hab\u00edan de venir en este campo, y que yo entonces no sospechaba, hacen que hoy recuerde la sensaci\u00f3n de ardor como algo casi agradable. Todo empieza con una suave e inc\u00f3moda indisposici\u00f3n, un calorcito sospechoso que anida en nuestro interior, acurrucado, arropado por otra sensaci\u00f3n, la de hartazgo. La sensaci\u00f3n de ardor suele presentarse tras ingestas abusivas, aunque tambi\u00e9n puede presentarse por otras causas tales como el desorden et\u00edlico-festivo en las horas precedentes. La sensaci\u00f3n de ardor es una advertencia, como he sabido despu\u00e9s, pero yo nunca la tom\u00e9 en cuenta. Deshacerse de esta sensaci\u00f3n es relativamente f\u00e1cil si tenemos a mano algo de bicarbonato, sal de frutas o alguna pastillita  concebida a tal efecto. Esta facilidad result\u00f3 letal en mi caso.<br \/>\n2\u00aa-El ardor ocasional: Cuando el paciente empieza a familiarizarse con la sensaci\u00f3n de ardor, a convivir con ella, es cuando, ella, empieza a alternarse con el ardor ocasional. Un poco m\u00e1s de bicarbonato, o sal de frutas, o dos pastillas en lugar de una, tambi\u00e9n ocasionalmente, claro, y listo. El ardor ocasional es, como su nombre indica, aquel ardor que se presenta en ocasiones. Cuando, el presentarse en ocasiones, se transforma en que cualquier ocasi\u00f3n es buena para presentarse, llegamos al ardor como rutina. En este punto, las personas medianamente inteligentes introducen un cambio en su rutina alimenticia para evitar que la dolencia progrese. Yo no estoy entre ellas, por eso segu\u00ed avanzando en el escalaf\u00f3n.<br \/>\n3\u00aa-El ardor como rutina: Hay ciertos s\u00edntomas o se\u00f1ales que identifican, sin g\u00e9nero de duda, a los individuos que padecen esta dolencia. Es corriente entre estos individuos mostrar un exceso de voracidad a la mesa, poca o nula masticaci\u00f3n y la falta de control sobre los mecanismos que advierten del llenado del est\u00f3mago. En la guantera de su coche, en cualquiera de las chaquetas que cuelgan en su armario, en los pantalones que esperan lavadora, en un caj\u00f3n de su oficina, en cualquier lugar que se encuentre en su radio de acci\u00f3n se hallar\u00e1n remedios y pastillas contra el ardor. Un miope puede olvidar sus gafas, un fumador puede olvidar el tabaco, se puede olvidar el cumplea\u00f1os de tu pareja, un rato, no todo el d\u00eda, no se debe. Un ardoroso nunca, jam\u00e1s, bajo ning\u00fan concepto puede olvidar sus pastillas. Por eso siembra su entorno y enseres con tan valioso remedio, y este es la primera de las reglas de oro, el primer mandamiento de la ley del ardor: \u201csembrar\u00e1s tu entorno y enseres con aquellos remedios y p\u00f3cimas que te alivien de las penalidades que han de venir\u201d.<br \/>\nLlegados a este punto, y con el ardor como rutina instalado en nuestras vidas, voy a relatar aqu\u00ed como, por mi constancia, esfuerzo y tes\u00f3n, consegu\u00ed dar un paso m\u00e1s y ascender al siguiente nivel.<br \/>\n4\u00aa-El s\u00faper ardor: As\u00ed es como pasa. Ya el d\u00eda anterior se ha padecido un ardor entre el noventa y el cien por cien de rendimiento. En las dos horas siguientes a la cena te administras, por v\u00eda oral, dos o m\u00e1s pastillitas para chupar. Al acostarte, otras dos. A las tres de la ma\u00f1ana te tomas otra para apagar las \u00faltimas brasas. Amanece un nuevo d\u00eda sin rastro de calor en mi est\u00f3mago. Procedo a desayunar como si tal cosa. Esto me proporciona un mediocre ardor matinal, un ardor que, a estos niveles en que nos movemos, carece de importancia. Cualquiera que tenga un mediano conocimiento sobre este asunto sabe que con la comida desaparece al ardor matinal. Unas veces desaparece con la nueva digesti\u00f3n, otras porque ha de dejar sitio a un ardor en condiciones, de verdad. Esto que cuento ocurri\u00f3 en d\u00eda festivo. No s\u00e9 de qu\u00e9 fiesta o celebraci\u00f3n estamos hablando, no lo recuerdo, pero estos d\u00edas se\u00f1alados hacen que las comidas tambi\u00e9n lo sean. As\u00ed es que me siento y zampo como un romano, pero sin vomitar. Por aquel entonces yo com\u00eda r\u00e1pido, com\u00eda mucho. Era un placer para mi abuela y t\u00edas el verme comer. Siempre hab\u00eda una amorosa cacetada de m\u00e1s en mi sopa, una tajada sobrante que ven\u00eda a dar a mi plato, un hu\u00e9rfano langostino que encontraba cobijo en mi regazo, una porci\u00f3n suplementaria de tarta, un nuevo pastel que probar. Es imposible que, tras esta comida, contin\u00fae activo el ardor matinal. Cuando finaliza la comida y me levanto de la mesa soy lo m\u00e1s parecido a un pez globo. Mi capacidad pulmonar se ha reducido a precario porque el ochenta por ciento de mi cuerpo es est\u00f3mago. Camino lentamente en busca de un sof\u00e1, catre, o lecho donde llevar a cabo la operaci\u00f3n serpiente pit\u00f3n. Permanecer tres d\u00edas haciendo la digesti\u00f3n. Cualquier brusquedad o sobresalto ahora mismo y entro en un coma digestivo que me lleva para el otro barrio. No me preocupa el ardor porque en estos momentos lo m\u00e1s posible es que me de un infarto. Pasada la primera hora, cr\u00edtica, empiezo a respirar con normalidad. A\u00fan no puedo cambiar de postura y siento una puntadita de dolor en la parte izquierda y alta del abdomen. Pasado un tiempo, no mucho, la puntadita se convierte en chispa. Una chispa, en un est\u00f3mago lleno de comida y gases, provoca un incendio. El ardor ha comenzado. Como consecuencia primera siento sed. Tengo una sed horrible. Necesito agua, mucha agua. Agua que calme mi sed y apague este fuego que tengo en las entra\u00f1as. Al contrario de lo que uno siente, cree y espera, beber agua para calmar el ardor es como echar gasolina en una hoguera. Y esta es la segunda regla de oro, el segundo mandamiento de la ley del ardor: \u201cel agua es al ardor, lo que la gasolina al fuego\u201d.<br \/>\nYo, que por aquel entonces ya conoc\u00eda este segundo mandamiento, me bebo medio litro de agua, me trago dos pastillas y me vuelvo al sof\u00e1 mientras chupo con deleite una tercera. En la tele est\u00e1n poniendo una de piratas. Saltan y brincan de un barco a otro con una agilidad pasmosa. Seguramente no tienen ardor. Yo s\u00ed. Voy a chuparme otra pastilla. Esto ya es un ardor de aut\u00e9ntico profesional.<br \/>\nDesde que acab\u00e9 de comer han pasado cuatro horas y seis pastillas, sigo teniendo ardor pero ya no soy un pez globo. Tengo aqu\u00ed a mi familia en amena conversaci\u00f3n. Me meto en la conversaci\u00f3n. Hablamos, cambiamos pareceres, picamos alguna frusler\u00eda, damos opiniones, damos voces, volvemos a dialogar. Todo muy fluido y ameno. A hora me toca hablar a m\u00ed, no pienso permitir que nadie me quite el turno, tengo un argumento irrefutable que exponer (yo no me acuerdo de qu\u00e9 hablamos). Cuando m\u00e1s apasionado estoy con mi argumento me tengo que callar. No puedo articular palabra. Me ha subido por el es\u00f3fago hasta las cuerdas vocales y lo ha quemado todo. Era algo qu\u00edmico, un l\u00edquido abrasador. No puedo creer que mi cuerpo regurgite semejante \u00e1cido. Me abraso por dentro. Necesito agua. Ya s\u00e9. El agua es peligrosa, pero si no bebo agua es posible que mis cuerdas vocales no vuelvan a servir para nada. Olvidando todos mis conocimientos bebo otro medio litro de agua. \u00a1Qu\u00e9 fresquita! \u00a1Qu\u00e9 limpia! \u00a1Qu\u00e9 rica! \u00bfC\u00f3mo puede ser mala? Hombre.<br \/>\nMi familia cena, yo no. Por alg\u00fan proceso qu\u00edmico que desconozco, el agua que beb\u00ed se ha transformado en sangre de allien. Tengo la colada de unos altos hornos recorri\u00e9ndome por dentro. Satan\u00e1s se va a mudar a mis entra\u00f1as porque en ellas tengo el infierno. En cualquier momento se producir\u00e1 la combusti\u00f3n espont\u00e1nea de mi cuerpo y solo quedar\u00e1n en el sof\u00e1 un mont\u00f3n de cenizas negras y humeantes. Es el s\u00faper ardor.<br \/>\n5\u00aa-La barra de hierro incandescente: Pasar del s\u00faper ardor a la barra de hierro incandescente requiere constancia, dedicaci\u00f3n y unas altas dosis de bestialidad. Solo unos pocos portentos nos hemos atrevido a dar este paso sin vacilar. La barra de hierro incandescente entra por tu pecho a la altura de la boca del est\u00f3mago,  atraviesa tus entra\u00f1as y sale al exterior por tu espalda, entre los omoplatos.  Est\u00e1 incandescente, al rojo vivo y as\u00ed la sientes. Tiene la particularidad de interactuar con el s\u00faper ardor, es decir, que este no desaparece. El s\u00faper ardor trabaja a est\u00f3mago lleno, la barra incandescente te atraviesa una vez se ha vaciado. Los primeros pasos con la barra de hierro incandescente son una prueba de fuego, nunca mejor dicho, para la salud mental. Cuando se vac\u00eda el est\u00f3mago el s\u00faper ardor se calma. Un par de horas m\u00e1s tarde la barra incandescente aparece. A medida que pasa el tiempo sientes que te abrasa por dentro, te oprime, y notas la sensaci\u00f3n de estar colgado de ella, que no llegas con los pies al suelo. Has de rechazar de inmediato la idea de ponerte cabeza abajo para aliviar esta sensaci\u00f3n. Ponerse cabeza abajo es garant\u00eda de calcinar tu es\u00f3fago, las cuerdas vocales y la campanilla con el caldo sulf\u00farico que regurgitas en cuanto la cabeza se coloca por debajo del est\u00f3mago. Y esta es la tercera regla de oro, el tercer mandamiento de la ley del ardor: \u201cUn ardoroso siempre ha de llevar la cabeza bien alta\u201d.<br \/>\nLa barra incandescente, en sus primeros pasos, tambi\u00e9n tiene la particularidad de aliviarse, y casi desaparecer, aliment\u00e1ndose. Qu\u00e9 cosa curiosa. Aportamos pues comida al est\u00f3mago, desaparece la barra incandescente, la mosca detr\u00e1s de la oreja, vuelve el s\u00faper ardor. Esto significa que cuando la barra incandescente regrese lo har\u00e1 con m\u00e1s \u00edmpetu si cabe. Subido en este carrusel, la locura es un destino m\u00e1s que posible.<br \/>\nLa barra incandescente no respeta horarios ni costumbres, as\u00ed que el est\u00f3mago se vac\u00eda llega ella para llenarlo. No importa si es de d\u00eda o es de noche. Fueron muchas las noches en que me vi cruelmente arrancado de los brazos de Morfeo, caminando pasillo arriba, pasillo abajo, soportando mi dolor. Paseo a oscuras, no enciendo la luz, no hace falta, con la hoguera que tengo en el est\u00f3mago ilumino todo el edificio. Cuando la barra aparece la vida no es posible, la alegr\u00eda se marchita, el tiempo se distorsiona, se parte en dos, tiempo con barra incandescente y tiempo esperando a que llegue. Yo aqu\u00ed, llegados a este nivel, decid\u00ed abandonar. No s\u00e9 si alguien ha conocido o llegado a un nivel superior. No s\u00e9 si existe un nivel intermedio entre la barra de hierro incandescente y estar con tus tripas fuera sobre la mesa de un forense. Yo opt\u00e9 por el ayuno continuado y la dieta frutal y vegetariana que Doc me endos\u00f3. De esto hace ahora quince a\u00f1os. La barra incandescente ha vuelto a visitarme alguna que otra vez, porque soy algo bruto y desmemoriado.<br \/>\nSoy consciente de que ella sigue ah\u00ed, acurrucada en la oscuridad de la despensa, paciente y a la espera, calentita y abrasadora, lista para atravesarme en cuanto baje la guardia o cometa una torpeza.<br \/>\nComer despacio, masticar bien, y haya salud y suerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ardor es calor grande. Tambi\u00e9n encendimiento, enardecimiento de los afectos y pasiones. Despu\u00e9s hay otro ardor, el ardor de est\u00f3mago. Yo me considero aprendiz de casi todo, maestro, de nada. 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