{"id":341,"date":"2014-07-13T11:48:49","date_gmt":"2014-07-13T11:48:49","guid":{"rendered":"http:\/\/45.33.111.17\/?p=341"},"modified":"2014-07-13T11:48:49","modified_gmt":"2014-07-13T11:48:49","slug":"ardor-segunda-parte-sexta-categoria","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=341","title":{"rendered":"ARDOR SEGUNDA PARTE. SEXTA CATEGOR\u00cdA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Queridos burros, y vuelvo a este antiguo saludo porque si\u00e9ndolo el que escribe, algo de burro tendr\u00e1 el que lo lee, cuando hace tiempo escrib\u00ed aquella primera parte de \u201cardor\u201d, ni quer\u00eda, ni pensaba que hubiera una segunda. Ya entonces, a\u00fan sin creerlo, sospechaba que si hab\u00eda de existir una segunda parte tendr\u00eda que ser cosa m\u00e1s que penosa y delirante. Me qued\u00e9 corto en mis sospechas. A punto he estado de ver la luz al final del t\u00fanel. Que si no la he visto ha sido por estar demasiado ocupado sujet\u00e1ndome las tripas y disfrutando a mis anchas de un dolor lacerante, irracional y definitivo. Entonces, cuando escrib\u00ed aquella primera parte, me atrev\u00ed a enumerar los pasos o categor\u00edas existentes entre el ardor ocasional y la mesa del forense. Eran cinco porque yo desconoc\u00eda que hubiera m\u00e1s. Porque pensaba que mi animalidad me hab\u00eda llevado a recorrerlas todas y detenerme justo a tiempo, en la quinta. Para mi desgracia he tenido ocasi\u00f3n de descubrir una sexta categor\u00eda, experimentarla y ascender un nivel m\u00e1s en el escalaf\u00f3n. Cre\u00eda entonces que, tras la barra de hierro incandescente, no hab\u00eda nada m\u00e1s, que si enmendaba mi conducta y manejaba con rienda firme el bruto que llevo dentro, all\u00ed acababa este camino hacia el averno digestivo. Tambi\u00e9n en esto me equivoqu\u00e9. De nada han servido curas y reg\u00edmenes alimenticios, cambios de costumbres, dietas blandas y moderaci\u00f3n. De nada. El trabajo y el da\u00f1o ya estaban hechos y, una vez alcanzadas las cinco categor\u00edas anteriores, la sexta llega por su cuenta, sin necesidad de perseverar en la bestialidad y los excesos. Ahora s\u00ed, ahora ya s\u00e9 cu\u00e1l es el paso \u00faltimo entre la barra de hierro incandescente y estar con las tripas fuera en la mesa de un forense. Ahora, la barra de hierro incandescente, que yo consideraba el sumun de dolor y sufrimiento, es solo una fugaz y pasajera Lucerna. Ahora que he soportado el horno de Satan\u00e1s consumi\u00e9ndome las entra\u00f1as, ahora s\u00e9 que aquello solo era la brasa de un cigarrillo antes del incendio forestal.<br \/>\nEscribo esto con una cicatriz vertical que divide mi abdomen en dos. Parece una cremallera con su veintena de grapas met\u00e1licas. Debajo de esta hay otra, o sea, dentro, en el est\u00f3mago. Esa no se ve, solo la siento. Las cosas se me complicaron hace ahora una semana. Esta vez no hubo excesos, ni comilonas. La barra de hierro incandescente me atraves\u00f3 el est\u00f3mago por las buenas, sin aviso previo. Pas\u00e9 una noche como las de anta\u00f1o, de pase\u00edto por la casa con las brasas en la tripa. Volv\u00ed a chupar con deleite una pastilla detr\u00e1s de otra. El amanecer me sorprendi\u00f3 vomitando, arrodillado y penitente, esperando que, como era costumbre, llegara el alivio con el ayuno. El ayuno lleg\u00f3, el alivio, no.<br \/>\nDespu\u00e9s de todos estos a\u00f1os con la barra de hierro incandescente intentando perforar mi est\u00f3mago, al final lo consigui\u00f3. Ha sido algo inenarrable. Si entre las otras cinco categor\u00edas se ascend\u00eda paso a paso, escal\u00f3n por escal\u00f3n, entre la barra de hierro incandescente y esta otra, la nueva categor\u00eda, ya no se asciende alegremente. No. De repente desaparece la escalera por la que asciendes alegremente pasito a pasito cometiendo estupideces. No es un escal\u00f3n m\u00e1s, no se\u00f1or, es un abismo sin fondo en el que te precipitas agarrado a tus tripas. El umbral de dolor, tal y como yo lo conoc\u00eda, en este abismo no sirve. Cuando los jugos g\u00e1stricos, liberados a sus anchas, recorren tu abdomen \u00e1vidos por calcinar v\u00edsceras, la palabra dolor no es suficiente para describirlo. Acaban de pegarme un tiro, pero de adentro hacia afuera. No puedo contar muy bien lo sucedido, porque no pude prestarle atenci\u00f3n, solo puedo ocuparme del agujero que tengo en mi est\u00f3mago y de mis v\u00edsceras hirviendo en un caldo abrasador. Un caldo que no puedo creer que segregue mi propio cuerpo. No puedo hablar, no puedo respirar, voy a terminar convertido en un charco humeante de \u00e1cido en el suelo de una ambulancia. De la ambulancia al quir\u00f3fano solo hubo un cambio de camilla y algunas preguntas que yo ni puedo ni quiero responder. Estoy demasiado ocupado sintiendo la tobera de fuego y azufre que sale de mi est\u00f3mago. Estoy pensando que si el cirujano no abre r\u00e1pido mi tripa, ser\u00e1 mi tripa la que se abra por su cuenta y libere la colada volc\u00e1nica abrasando a su paso manta, camilla y hasta las baldosas del suelo.<br \/>\nSiempre hab\u00eda contemplado con cierto temor ese paso previo a la entrada en quir\u00f3fano, esa tensi\u00f3n preoperatoria. Nada de eso, nunca vi a nadie entrar con tanta decisi\u00f3n y alegr\u00eda en un quir\u00f3fano. Para m\u00ed, el quir\u00f3fano, es como la redenci\u00f3n, la esperanza, la tabla de salvaci\u00f3n que me saque de esta cocci\u00f3n interna. Quiero entrar, necesito entrar, por favor doctor, op\u00e9reme, que trabajo hecho no corre prisa. Lo \u00faltimo que veo es una se\u00f1orita con gafas de pasta. Coloca una m\u00e1scara, como las de pilotar aviones, en mi cara y me hace unas preguntas que no tienen ni pies ni cabeza. Y adi\u00f3s.<br \/>\nDos horas han necesitado en quir\u00f3fano para apagar la caldera y sabe Dios qu\u00e9 barbaridades m\u00e1s me habr\u00e1n hecho. El caso es que despierto sin dolores. Me da igual d\u00f3nde estoy porque no tengo dolores. Me salen tubos de la boca, de la nariz, del abdomen y hay un par de maquinitas alegrando el ambiente con sus pitidos. Parezco la depuradora de una piscina, pero ya no tengo el volc\u00e1n de la tripa. El resto ya sabemos todos de qu\u00e9 se habla. Tienes que hacer pis bajo amenazas. O haces pis o te ponemos una sonda. Toda la infancia aprendiendo a no hacerte pis en la cama y ahora que lo tengo que hacer me es imposible. Como voy a hacer pis tumbado boca arriba, aqu\u00ed en mi camita, como si fuera un caballo. Otra opci\u00f3n es levantarte y arrastrar tu cuerpo maltrecho agarrado al poste del suero, sujetando la sonda del abdomen, y la de la nariz, y el camis\u00f3n de dise\u00f1o que deja el culo al aire. Solo har\u00eda falta colocar una campanilla en el poste del suero para avisar a los transe\u00fantes de que se acerca un leproso. Pero todo lo tengo por bien empleado. Por bruto.<br \/>\nDurante los tres primeros d\u00edas, despu\u00e9s de la faena, ni agua me dieron. Ahora llevo una semana de batidos, zumos y aguas sanadoras. Espero haber terminado aqu\u00ed con mi recorrido por el apasionante mundo del deterioro digestivo y no seguir ascendiendo, o mejor dicho descendiendo, pelda\u00f1os, porque creo que para el siguiente ya no servir\u00eda otra cosa que no fuera la extremaunci\u00f3n.<br \/>\nComer despacio, masticar bien. Haya salud y suerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos burros, y vuelvo a este antiguo saludo porque si\u00e9ndolo el que escribe, algo de burro tendr\u00e1 el que lo lee, cuando hace tiempo escrib\u00ed aquella primera parte de \u201cardor\u201d, ni quer\u00eda, ni pensaba que hubiera una segunda. Ya entonces, &hellip; <a href=\"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=341\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-341","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entradas"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/341"}],"collection":[{"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=341"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/341\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":342,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/341\/revisions\/342"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}