{"id":410,"date":"2014-12-17T18:15:26","date_gmt":"2014-12-17T18:15:26","guid":{"rendered":"http:\/\/45.33.111.17\/?p=410"},"modified":"2014-12-17T18:15:26","modified_gmt":"2014-12-17T18:15:26","slug":"la-biblia-de-los-locos-capitulo-6o","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=410","title":{"rendered":"LA BIBLIA DE LOS LOCOS Cap\u00edtulo 6\u00ba"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>MUERTE Y SEPULTURA DE SARA.<\/strong><br \/>\nY con estas, y otras ya contadas, acabaron con la dulce Sara. Ciento veintisiete a\u00f1os de alegr\u00edas y rabias. Sara, la madre del pueblo elegido, hembra est\u00e9ril que tuvo un hijo a sus noventa y tantos, ha muerto.<br \/>\nQue se atreva a re\u00edrse, en este libro, ya solo nos queda Abrah\u00e1n.<br \/>\n<strong>MATRIMONIO DE ISAAC.<\/strong><br \/>\nAbrah\u00e1n, ya viejo, manda a su m\u00e1s fiel criado en busca de una esposa digna para su hijo Isaac, que no sea cananea por supuesto. Ciega hab\u00eda de ser la confianza en tal criado para encomendarle tan delicada misi\u00f3n. Es el caso que, el criado, encomend\u00e1ndose al Se\u00f1or y siguiendo sus indicaciones, encontr\u00f3 a Rebeca que, casualmente, era prima segunda de Isaac, y la trajo a su amo. A juzgar por la cantidad de regalos y presentes que, seg\u00fan el relato, reparti\u00f3 el criado a diestro y siniestro, tambi\u00e9n podr\u00eda decirse que a Isaac le compraron esposa, que tampoco es de extra\u00f1ar, porque no es empresa f\u00e1cil convencer a una moza de que abandone vida y familia y se embarque en matrimonio con un fulano que ni siquiera se molesta en buscarla \u00e9l mismo. Una de dos, o es un vago redomado, o es tan feo\u2026<br \/>\n<strong>\u201cIsaac introdujo a Rebeca en la tienda de Sara, la tom\u00f3 y fue su mujer. La am\u00f3, y se consol\u00f3 de la muerte de su madre.\u201d<\/strong><br \/>\nAnsioso deb\u00eda de estar Isaac esperando, que ni media palabra cruz\u00f3 con su flamante mujercita y all\u00ed, en la tienda de su difunta madre, la tom\u00f3 para s\u00ed. Tampoco era cuesti\u00f3n de rechazar sin m\u00e1s la que hab\u00eda sido, a todas luces, escogida por voluntad del mism\u00edsimo Se\u00f1or Dios en tierras lejanas, que las de tierras cercanas, por ser cananeas, estaban vedadas a Isaac. Cosas del Se\u00f1or Dios.<br \/>\nMUERTE DE ABRAH\u00c1N.<br \/>\nAbrah\u00e1n ya viejo, pero no tanto, a\u00fan tom\u00f3 tras la muerte de Sara otra mujer llamada Quetur\u00e1 de la que tuvo, sin mediar milagro alguno, otros seis hijos. A esto le llamo yo saber envejecer. A estos, los hijos de sus concubinas seg\u00fan dice el relato, les hizo donaciones y los alej\u00f3 de Isaac. Parece ser que, una vez viudo, el amigo Abrah\u00e1n recobr\u00f3 una vitalidad y un gusto por la reproducci\u00f3n desmesurado para su edad. Mala suerte el que su amada esposa, Sara, fuera est\u00e9ril hasta los noventa a\u00f1os, porque si no ellos solitos se habr\u00edan bastado para poblar la tierra prometida. Por otra parte es natural que, siendo tan reproductivo, aleje de Isaac a sus otros herederos, para evitar futuros pleitos que solo conducen a la desintegraci\u00f3n de un jugoso capital conseguido con esfuerzo, sufrimiento y la ayuda del Se\u00f1or Dios.<br \/>\n<strong>\u201cAbrah\u00e1n vivi\u00f3 ciento setenta y cinco a\u00f1os. Muri\u00f3 en buena vejez, anciano, lleno de d\u00edas y fue a reunirse con sus antepasados.\u201d<\/strong><br \/>\nNo es para tener queja la existencia del bueno de Abrah\u00e1n y la apacible forma de terminarla. Casi se hace extra\u00f1o que un hombre como Abrah\u00e1n, con las peripecias y aventuras que en este libro se relatan, muera de forma natural, si por natural entendemos la vejez y progresiva p\u00e9rdida de energ\u00edas. Tampoco habr\u00eda extra\u00f1ado a nadie que un camellero errante se hubiera topado de morros con el cad\u00e1ver de Abrah\u00e1n, tirado en una cuneta con evidentes signos de violencia. Que hay Faraones muy rencorosos, esclavas despechadas, herederos de segunda. No habr\u00eda sido tan raro en aquellos tiempos, ni en estos.<br \/>\n<strong>DESCENDENCIA DE ISMAEL.<\/strong><br \/>\nNombres, m\u00e1s nombres.<br \/>\n<strong>ESA\u00da Y JACOB.\u201dAbrah\u00e1n engendr\u00f3 a Isaac el cual, a la edad de cuarenta a\u00f1os, se cas\u00f3 con Rebeca, hija de Betuel, el arameo de Pad\u00e1n Ar\u00e1n, y hermana de Lab\u00e1n. Isaac rez\u00f3 al Se\u00f1or por su mujer, que era est\u00e9ril. El Se\u00f1or lo escuch\u00f3, y Rebeca quedo encinta.\u201d<\/strong><br \/>\n\u00a1Rebeca est\u00e9ril! Esto es una maldici\u00f3n. Gracias al Se\u00f1or Dios que una vez m\u00e1s convirti\u00f3 en f\u00e9rtil a una hembra est\u00e9ril, Isaac y Rebeca tuvieron hijos. Parece ser que ya en aquellos tiempos ten\u00edan las parejas serios problemas para tener hijos y que no es cosa de hoy como yo pensaba, solo que por aquel entonces los tratamientos de fertilidad los llevaba directa y exclusivamente el Se\u00f1or Dios. Ventaja para las mujeres, que no ten\u00edan que someterse a las barbaridades por las que tienen que pasar hoy, ni meter en el cuerpo los venenos que hoy se meten, aunque siempre bajo estricta supervisi\u00f3n y consejo m\u00e9dicos, con todo bajo control y sin que exista ning\u00fan riesgo para ellas, \u00a1Ja! Tambi\u00e9n estos jugando a ser Dios.<br \/>\nDos fueron los hijos dice aqu\u00ed, Esa\u00fa y Jacob. Esa\u00fa naci\u00f3 primero, rubio, velludo, tontorolo y bravuc\u00f3n, con afici\u00f3n a la caza y esto agrad\u00f3 a su padre, Isaac. Jacob naci\u00f3 agarrado al tal\u00f3n de su hermano Esa\u00fa y no s\u00e9 yo que explicaci\u00f3n dar a este detalle, pero pienso buscarla, que no pas\u00f3 desapercibido al escribiente. Jacob era hombre tranquilo y amante del campo y esto agrad\u00f3 a su madre, Rebeca, y ya empezamos con ligeras discrepancias, con lo peligrosas que en este libro acaban resultando. Pronto dio muestras Jacob de poseer aptitudes m\u00e1s que suficientes para convertirse en el futuro elegido del Se\u00f1or Dios. Lo primero y m\u00e1s importante era conseguir la primogenitura que correspond\u00eda a su hermano Esa\u00fa, porque en este libro se da una tremenda importancia a los primog\u00e9nitos, unas veces para bien y otras para exterminarlos, como tendremos oportunidad de apreciar. Aprovechando el desfallecimiento con que Esa\u00fa llegaba a casa tras un d\u00eda de campo, Jacob le compr\u00f3 la famosa primogenitura por un plato de lentejas que ten\u00eda preparadas. Dice el libro:<strong> \u201cas\u00ed menospreci\u00f3 Esa\u00fa su primogenitura.\u201d<\/strong> Pues ser\u00e1 diferencia de criterio, pero a m\u00ed me parece este Jacob algo cabroncete. Nuestro querido Jacob, no cabe duda, ha salido a su abuelo.<br \/>\n<strong>ISAAC EN GUERAR.\u201dHubo hambre en el pa\u00eds (otra distinta de la que hubo en tiempo de Abrah\u00e1n) e Isaac se fue a Guerar con Abimelec&#8230; Isaac se estableci\u00f3 en Guerar. Las gentes del lugar le preguntaban si Rebeca era su mujer, y \u00e9l respond\u00eda que era su hermana, pues ten\u00eda miedo de decir que era su mujer; porque como Rebeca era muy bella pensaba que aquellos hombres pod\u00edan matarle.\u201d<\/strong><br \/>\nCuesti\u00f3n de familia parece ser, la misma estrategia que su difunto padre Abrah\u00e1n. El truco de la hermanita. Pero claro con semejantes bestias, y no de las campestres, ignorantes de la creencia popular que asegura que las guapas son tontas y dispuestos a matar al que tengan por marido, no es de extra\u00f1ar. Estoy empezando a pensar que el Se\u00f1or Dios escoge a sus elegidos porque tienen mujeres guap\u00edsimas. Tan hermosas y despampanantes que, all\u00ed d\u00f3nde va, se ven obligados a recurrir a tretas y componendas de catadura m\u00e1s que dudosa.<br \/>\nYo supongo, leyendo estas cosas, que la poblaci\u00f3n femenina, en aquellos tiempos, era un aut\u00e9ntico batall\u00f3n de adefesios y la masculina una caterva de memos lujuriosos, y por eso una mujer hermosa causaba conmoci\u00f3n y cataclismo entre los varones. Menos mal que aqu\u00ed Abimelec, seg\u00fan el relato, un d\u00eda, mirando por la ventana, se percat\u00f3 de la situaci\u00f3n y prohibi\u00f3 bajo pena de muerte tocarles un pelo. Un poco repetitivo el gui\u00f3n. \u00bfNo?<br \/>\nPor cierto, no quiero seguir sin antes aclarar el asunto de nacer Jacob agarrado al tal\u00f3n de su hermano. La verdad es que poca explicaci\u00f3n he encontrado. Todo se reduce a que el nombre Jacob, seg\u00fan dicen, significa \u201cel que sujeta por el tobillo\u201d, o \u201cel que suplanta\u201d. A m\u00ed me parece m\u00e1s acertada esta \u00faltima. \u00bfQui\u00e9n lo dice? Pues expertos, estudiosos, profesores de teolog\u00eda, yo qu\u00e9 s\u00e9. Aqu\u00ed lo digo yo. Explicar no explica nada pero parece ser que en el nombre ya le iba el destino.<br \/>\n<strong>\u201cIsaac sembr\u00f3 la tierra donde estaba, y aquel a\u00f1o recolect\u00f3 cien veces m\u00e1s. \u00a1Tanto le bendijo el Se\u00f1or! Se enriqueci\u00f3 y se fue enriqueciendo m\u00e1s y m\u00e1s, hasta llegar a ser riqu\u00edsimo. Pose\u00eda reba\u00f1os de ovejas y vacas y numerosa servidumbre. Los filisteos comenzaron a tenerle envidia, por lo que cegaron y llenaron de tierra los pozos&#8230;\u201d<\/strong><br \/>\nOtro extra\u00f1o mensaje de esos me llega cuando leo este p\u00e1rrafo y, sin quererlo, establezco una sospechosa relaci\u00f3n entre la bendici\u00f3n de Dios y la facilidad para hacer fortuna. Dios te bendice, eres agradable a los ojos de Dios y acabas podrido de dinero, tienes generosas cosechas, tus reba\u00f1os se multiplican milagrosamente, te enriqueces m\u00e1s y m\u00e1s y tu Se\u00f1or, en su inmensa bondad, te mima. Y parece ser que el Se\u00f1or Dios solo mima a algunos, a pesar de ser todo poderoso, no tiene tiempo para todos, o tal vez estos otros no son lo bastante buenos para enriquecerse y tener reba\u00f1os y generosas cosechas. Es posible que no se pueda ser patriarca si no se est\u00e1 lo suficientemente enriquecido, o viceversa. Yo el mensaje no acabo de entenderlo, o lo entiendo y no me gustan un pelo estas bendiciones del Se\u00f1or Dios. En circunstancias tan favorables me parece a m\u00ed bien f\u00e1cil seguir a tu Dios, o ir delante, como prefieras. Mientras, otros pueblos de la tierra nadan en la miseria con la firme creencia de que el Se\u00f1or vela por ellos.<br \/>\nYo estoy bautizado. Hice la primera comuni\u00f3n en tiempo y forma adecuados. He llevado vida m\u00e1s que correcta. Nunca me he quedado con nada que no fuese m\u00edo. He practicado, de peque\u00f1o, la confesi\u00f3n, el arrepentimiento, la penitencia, la limosna y la castidad. No he insultado, agredido o vejado a ninguna otra de las criaturas que conmigo comparten el planeta. Me considero persona justa e \u00edntegra entre tanta carnavalada como veo. Algo ignorante, eso s\u00ed. Pues a\u00fan as\u00ed no he tenido suerte. Mis reba\u00f1os no crecen enormemente. Cosechas, no hay cosechas. Servidumbre, no tengo. Las riquezas, me reh\u00fayen. Y por m\u00e1s que escucho no te oigo, Se\u00f1or Dios, nada, que no oigo voces. \u00bfQu\u00e9 pasa?<br \/>\nNo es de extra\u00f1ar que ahora, en este tiempo que nos ha tocado vivir, todo individuo persiga ser el patriarca de su propio reino, es decir, enriquecerse y poseer todos aquellos bienes que ans\u00eda, cual burro detr\u00e1s de su zanahoria. Es hoy regla y costumbre que se juzgue al burro por las zanahorias que ha conseguido, que se rinda pleites\u00eda, con admiraci\u00f3n de oveja, al que teniendo este libro por almohada, y el dinero por castigo, vive el cielo en esta vida. Otros, teniendo el infierno en esta, se consuelan con el cielo de la otra. Todos sabemos que a los pobres, bienaventurados ellos, el cielo los espera con las puertas abiertas. Un cielo precioso, llenito de agujas para pasar camellos por sus ojos.<br \/>\nYo, el enriquecimiento desmesurado, desde la m\u00e1s tierna infancia lo hab\u00eda entendido como algo bien cercano a Satan\u00e1s y cosa poco agradable a los ojos del Se\u00f1or Dios. Supongo que una vez m\u00e1s, y ya estoy acostumbrado, no entend\u00ed las ense\u00f1anzas, no capt\u00e9 el mensaje, no prest\u00e9 atenci\u00f3n.<br \/>\nTanta riqueza y bendici\u00f3n de Dios levant\u00f3 envidias entre los filisteos y la situaci\u00f3n degener\u00f3 en la guerra de los pozos, Isaac abre un pozo y los filisteos se lo tapan y as\u00ed una y otra vez hasta que Abimelec, el pobre Abimelec, que no s\u00e9 c\u00f3mo lleg\u00f3 a viejo, viendo su patria convertida en un queso y convencido de que el Se\u00f1or Dios proteg\u00eda a Isaac, sell\u00f3 un pacto con el bendito del Se\u00f1or.<br \/>\nTambi\u00e9n se nos informa de que Esa\u00fa a la edad de cuarenta a\u00f1os se cas\u00f3 con Judit y con Basmat, dos mujeres hititas que amargaron la vida a Rebeca y a su marido Isaac. El por qu\u00e9 no se relata en la edici\u00f3n que yo manejo, pero no hace falta, porque son mujeres, y en este libro ya se sabe como las mujeres complican y desbaratan planes y situaciones. Adem\u00e1s son mujeres hititas, que ya es una doble y penosa condici\u00f3n. Si no ten\u00edan cuernos no andar\u00eda la cosa muy lejos.<br \/>\n<strong>BENDICI\u00d3N DE ISAAC A JACOB.\u201dIsaac era ya viejo y se hab\u00eda quedado ciego&#8230;\u201d Rebeca dice a su hijo preferido, Jacob:\u201d&#8230;Acabo de o\u00edr a tu padre decir a tu hermano Esa\u00fa: Tr\u00e1eme caza y prep\u00e1rame un guisado para que coma y te bendiga delante del Se\u00f1or antes de morir. Hijo m\u00edo esc\u00fachame y haz lo que te mando. Vete al reba\u00f1o y tr\u00e1eme dos cabritos. Yo preparar\u00e9 a tu padre un guisado como a \u00e9l le gusta, y t\u00fa se lo llevar\u00e1s a tu padre para que lo coma y despu\u00e9s te bendiga antes de morir. Jacob respondi\u00f3 a su madre Rebeca: Tu sabes que mi hermano Esa\u00fa es hombre velludo y yo lampi\u00f1o; si mi padre me palpa, se dar\u00e1 cuenta de que le estoy enga\u00f1ando, y yo atraer\u00eda sobre m\u00ed una maldici\u00f3n en lugar de la bendici\u00f3n. Su madre le respondi\u00f3: Tu maldici\u00f3n, hijo m\u00edo, caiga sobre m\u00ed. T\u00fa obed\u00e9ceme; ve y tr\u00e1eme los cabritos. \u00c9l fue a buscar los cabritos y se los trajo a su madre, que prepar\u00f3 el guiso como a su padre le gustaba. Tomo despu\u00e9s Rebeca vestidos de Esa\u00fa, su hijo mayor, los m\u00e1s bonitos que ten\u00eda en casa, y se los puso a Jacob, su hijo menor. Con las pieles de los cabritos cubri\u00f3 sus manos y la parte lisa de su cuello, y puso en las manos de Jacob el guiso que ella hab\u00eda preparado y el pan.\u201d<\/strong><br \/>\nFrancamente, no me esperaba yo esto de Rebeca, maquinando en la sombra el destino de su hijo favorito, Jacob, en perjuicio de su otro hijo, Esa\u00fa. El enga\u00f1o, la mentira vil, la forma y manera de conseguir la bendici\u00f3n que no te corresponde. Y Jacob, todo un personaje b\u00edblico, disfrazado como un vulgar carnavalero para enga\u00f1ar a su padre viejo y ciego. Qu\u00e9 verg\u00fcenza tratar as\u00ed al pobre Isaac cuando ya tiene un pie en el cementerio y el otro por el camino, que ya ni distingue la caza del cabrito, ni a los hijos que tiene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u201cJacob se acerc\u00f3 a su padre y le dijo: \u00a1Padre! Aqu\u00ed estoy, respondi\u00f3 \u00e9l. \u00bfQui\u00e9n eres hijo m\u00edo? Y Jacob dijo a su padre: Soy Esa\u00fa, tu primog\u00e9nito.\u201d<\/strong><br \/>\nParece ser que el pobre Isaac no sab\u00eda que Esa\u00fa hab\u00eda perdido la primogenitura con el asunto de las lentejas.<br \/>\n<strong>\u201cHe hecho lo que me mandaste; lev\u00e1ntate y come la caza, para que despu\u00e9s me bendigas. Isaac dijo a su hijo: \u00bfC\u00f3mo la has encontrado tan pronto, hijo m\u00edo? \u00c9l respondi\u00f3: Porque el Se\u00f1or, tu Dios, me la ha puesto en las manos. Isaac dijo a Jacob: Ac\u00e9rcate, hijo m\u00edo, para que yo te palpe, a ver si eres mi hijo Esa\u00fa o no. Jacob se acerc\u00f3 a su padre Isaac, el cual, despu\u00e9s de haberle palpado, dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esa\u00fa. Y no le reconoci\u00f3 porque las manos eran velludas como las de su hermano Esa\u00fa, y se dispuso a bendecirle. Pero todav\u00eda insisti\u00f3: \u00bfEres t\u00fa de verdad mi hijo Esa\u00fa? Y respondi\u00f3: Si, yo soy. Entonces le dijo: Ac\u00e9rcame la caza para que coma y despu\u00e9s te bendiga. Jacob se la acerc\u00f3 y comi\u00f3; tambi\u00e9n le trajo vino y bebi\u00f3. Despu\u00e9s Isaac, su padre, le dijo: Ahora ac\u00e9rcate y b\u00e9same, hijo m\u00edo. \u00c9l se acerco y lo bes\u00f3. Y cuando Isaac sinti\u00f3 la fragancia de sus vestidos le dijo as\u00ed: Oh, el olor de mi hijo es como el olor de un campo f\u00e9rtil que el Se\u00f1or ha bendecido&#8230;\u201d\u201d&#8230; Tan pronto como Isaac acab\u00f3 de bendecir a Jacob y este sali\u00f3 de su presencia, volvi\u00f3 de la caza su hermano Esa\u00fa. Prepar\u00f3 tambi\u00e9n \u00e9l un guisado, se lo llev\u00f3 a su padre y le dijo: Lev\u00e1ntese mi padre y coma de la caza de su hijo para que me bendiga. Isaac le dijo: \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa? \u00c9l respondi\u00f3: Yo soy Esa\u00fa, tu hijo primog\u00e9nito. Isaac sinti\u00f3 un fuerte estremecimiento y dijo: \u00bfPues qui\u00e9n ha sido el que me ha tra\u00eddo la caza? Yo he comido de ella antes de que t\u00fa vinieras, y lo he bendecido, y \u00a1Bendito ser\u00e1!<\/strong><br \/>\nYo no creo que sea cosa conveniente esperar a estar tan viejo para dar las bendiciones. Te despistas un poco y le largas la bendici\u00f3n al mast\u00edn del reba\u00f1o y a ver despu\u00e9s quien se la quita. Seg\u00fan esto, la cosa est\u00e1 clara. Si enga\u00f1as a tu padre, te disfrazas como un carnavalero, imitas la voz de tu hermano y sibilinamente robas para ti la bendici\u00f3n que no te corresponde, es f\u00e1cil que el Se\u00f1or Dios te colme de lo que sea. Ahora, si ves la desnudez de tu padre reci\u00e9n amanecido y se lo cuentas a alguien, te cae una maldici\u00f3n que perdurar\u00e1 de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n hasta el final de los d\u00edas. Si de repente oyes un portazo y se te ocurre mirar atr\u00e1s, a ver qu\u00e9 ha sido eso. \u00a1ZAS! Convertido en azucarillo para siempre. Efectivamente la cosa est\u00e1 clara.<br \/>\n<strong>Cuando Esa\u00fa oy\u00f3 las palabras de su padre grit\u00f3 con gran fuerza su amargura, y dijo a su padre: Bend\u00edceme tambi\u00e9n a m\u00ed, padre m\u00edo. Pero este respondi\u00f3: Tu hermano ha venido con enga\u00f1o y se ha llevado tu bendici\u00f3n&#8230;\u201d\u201dDesde entonces Esa\u00fa aborreci\u00f3 a Jacob por la bendici\u00f3n con que su padre le hab\u00eda bendecido, y se dijo: Est\u00e1n pr\u00f3ximos los d\u00edas en que se har\u00e1 el duelo por mi padre; entonces matar\u00e9 a mi hermano Jacob.\u201d<\/strong><br \/>\nEsto se lo hacen a Esa\u00fa. A Ca\u00edn esto no se lo hacen, porque coge una quijada, de lo que sea, y homicidio que te casco.<br \/>\nY el Se\u00f1or Dios que ni se inmuta. Bien clarito queda aqu\u00ed que tiene el Se\u00f1or Dios raseros distintos para medir bellaquer\u00edas y maldades seg\u00fan quien las comete. Por eso yo no s\u00e9 a qu\u00e9 atenerme con \u00e9l. Puede condenarte a ti y a toda tu descendencia a la esclavitud por un simple chivatazo, convertirte en estatua de sal por una simple miradita, o puede enriquecerte inmensamente por ser un tramoyista enreda bailes.<br \/>\nNo es de extra\u00f1ar que el infeliz Esa\u00fa prometiera liquidar a su \u201cparticular\u201d hermano. Eso s\u00ed, cuando su padre haya muerto, todo un detalle.<br \/>\nEste libro, ser es muy serio, pero cuenta unas escenas que parece un gui\u00f3n de comediantes.<br \/>\nLeyendo estas encerronas, y otras que aqu\u00ed se han relatado, casi parece una broma aquel enga\u00f1o que sufrieron nuestros primeros padres, obra de la serpiente, el m\u00e1s astuto de los animales del campo que el Se\u00f1or Dios hab\u00eda creado, y que le cost\u00f3 a ella una dieta de polvo a perpetuidad y a nosotros el para\u00edso. Es de suponer que por ser pecado original y primero, el Se\u00f1or Dios, a modo de ejemplo, lo castig\u00f3 tan duramente. Despu\u00e9s, como se est\u00e1 comprobando, puso el list\u00f3n mucho m\u00e1s bajo. Al menos para sus elegidos.<br \/>\n<strong>ISAAC DESPIDE A JACOB.<\/strong><br \/>\nJacob, con su flamante bendici\u00f3n y su amenaza de muerte, aconsejado por su mam\u00e1, li\u00f3 el petate y puso tierra de por medio. Cuando se despidi\u00f3 de su padre recibi\u00f3 una \u00fanica orden<strong>:\u201dNo te cases con una cananea. Anda vete a Pad\u00e1n Ar\u00e1n a casa de Betuel, padre de tu madre, y c\u00e1sate con una de las hijas de Lab\u00e1n, hermano de tu madre.\u201d<\/strong><br \/>\nJacob, b\u00fascate una prima. Porque no hay cosa mejor que casarse entre familia, y preparar un batiburrillo, de t\u00edos, primos, consuegros y genes, que garantice la subnormalidad de la descendencia. Como as\u00ed ha sido.<br \/>\n<strong>NUEVO MATRIMONIO DE ESA\u00da.<\/strong><br \/>\nEsa\u00fa, que oy\u00f3 este consejo, se procur\u00f3 una cananea para casarse por tercera vez. Y menos mal, porque si no, no quiero imaginar a qu\u00e9 grado de degeneraci\u00f3n habr\u00eda llegado la especie. A m\u00ed me cae bien este Esa\u00fa.<br \/>\n<strong>LA ESCALERA.\u201dJacob sali\u00f3 de Berseba con direcci\u00f3n a Jar\u00e1n. Lleg\u00f3 a cierto lugar y se dispuso a pasar all\u00ed la noche, porque el sol ya se hab\u00eda puesto. Tom\u00f3 una piedra, la puso por cabecera y se acost\u00f3. Tuvo un sue\u00f1o. Ve\u00eda una escalera que, apoy\u00e1ndose en la tierra, tocaba con su cima el cielo, y por la que sub\u00edan y bajaban los \u00e1ngeles del Se\u00f1or&#8230;\u201d<\/strong><br \/>\nJacob sue\u00f1a con la famosa escalera y no es de extra\u00f1ar que tuviese sue\u00f1os tan raros usando una piedra por almohada. Es posible que fuera escalera y puerta de entrada en la casa de Dios. Yo comprendo que el paso del tiempo y la bellaquer\u00eda, que iba en aumento entre los hombres, convencieran al Se\u00f1or Dios para retirar la escalera y cerrar la puerta, de manera que ni en sue\u00f1os se pudiera dar con ella. Aqu\u00ed, en este mismo lugar, hizo Jacob una promesa. Fue la siguiente<strong>:\u201dSi Dios est\u00e1 conmigo, me protege en este viaje que estoy haciendo y me da pan para comer, vestidos para cubrirme y puedo volver sano y salvo a la casa de mi padre, entonces el Se\u00f1or ser\u00e1 mi Dios.\u201d<\/strong><br \/>\nBueno, no est\u00e1 mal, yo tambi\u00e9n saldr\u00eda de viaje as\u00ed.<br \/>\n<strong>JACOB ENTRA EN CASA DE LAB\u00c1N.\u201d&#8230;Cuando Lab\u00e1n oy\u00f3 que hab\u00eda llegado su sobrino Jacob, corri\u00f3 a su encuentro, lo abraz\u00f3, lo bes\u00f3 y lo llev\u00f3 a su casa. Jacob cont\u00f3 a Lab\u00e1n todo lo sucedido. Lab\u00e1n le dijo: \u00a1En verdad, t\u00fa eres hueso m\u00edo y carne m\u00eda! Y Jacob se qued\u00f3 con \u00e9l. Pasado un mes, Lab\u00e1n le dijo a Jacob: \u00bfPor ser sobrino m\u00edo, me vas a servir de balde? Dime cu\u00e1l ha de ser tu salario. Lab\u00e1n ten\u00eda dos hijas. La mayor se llamaba L\u00eda y la menor Raquel. L\u00eda ten\u00eda los ojos tiernos, mientras que Raquel era guapa y de lindo semblante. Jacob amaba a Raquel, y dijo: Te servir\u00e9 siete a\u00f1os a cambio de Raquel, tu hija menor. Y Jacob sirvi\u00f3 siete a\u00f1os por Raquel, que le parecieron unos d\u00edas; tan grande era el amor que le ten\u00eda. Despu\u00e9s dijo a Lab\u00e1n: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para que viva con ella&#8230; Lab\u00e1n invit\u00f3 a todas las gentes del lugar y dio un gran banquete. Por la noche tom\u00f3 a su hija L\u00eda y se la trajo a Jacob, que se uni\u00f3 a ella. A la ma\u00f1ana siguiente Jacob se dio cuenta de que era L\u00eda, y dijo a Lab\u00e1n: \u00bfQu\u00e9 es lo que me has hecho? \u00bfNo te he servido yo por Raquel? \u00bfPor qu\u00e9 me has enga\u00f1ado? Y Lab\u00e1n respondi\u00f3: En nuestra tierra no es costumbre dar la menor antes que la mayor.\u201d<\/strong><br \/>\nYa pod\u00eda haberlo dicho, Lab\u00e1n, siete a\u00f1os antes. Menudo cuajo que tiene este hombre. Parece ser que Jacob, a pesar de ser a\u00fan joven, ya padec\u00eda algo de la ceguera que aquej\u00f3 a su padre cuando era viejo, y Lab\u00e1n le coloca a su hija mayor, no vaya a quedar para vestir santos, cosa que en este libro tendr\u00eda mucho futuro por cierto, en lugar de la peque\u00f1a Raquel, la que le gustaba al despistado de Jacob. \u00c9l, que tan buena ma\u00f1a se daba en esto de los enga\u00f1os.<br \/>\nEn aquellos tiempos antiguos la vida no permit\u00eda confianzas ni despistes a la hora de meterte en la cama, lugar por el que los primeros pueblos sent\u00edan especial predilecci\u00f3n a la hora de dar gato por liebre. As\u00ed venimos observ\u00e1ndolo a lo largo de nuestra lectura. Tambi\u00e9n se puede apreciar que, tal vez por ser los primeros tiempos, al hombre, cuando se met\u00eda en la cama, o le faltaban sentidos, o le fallaban los que hoy tenemos. Yo otra explicaci\u00f3n no encuentro.<br \/>\nY as\u00ed se gan\u00f3 Jacob catorce a\u00f1os al servicio de su t\u00edo Lab\u00e1n, que yo prefiero a Ca\u00edn antes que tener un t\u00edo como este, a cambio de sus dos hijas. Precio a todas luces desorbitado a juzgar por el valor que en este libro se les da a las hembras, a\u00fan siendo v\u00edrgenes, y dando por sentado que no son cananeas. Las cananeas, lo hemos podido apreciar con Esa\u00fa, se entregan en matrimonio sin tanto cambio, ni trato, ni gaitas.<br \/>\n<strong>HIJOS DE JACOB.\u201dEl Se\u00f1or vio que L\u00eda era despreciada y la hizo fecunda, mientras que Raquel era est\u00e9ril.\u201d<\/strong><br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 fatalidad! Qui\u00e9n lo iba a decir, Raquel est\u00e9ril y L\u00eda fecunda como una coneja. Algo impensable a estas alturas de relato. Es el caso que L\u00eda, la del cambiazo, le dio a Jacob cuatro hijos. Ante semejante panorama, Raquel, que era est\u00e9ril, no se le ocurri\u00f3 otra cosa que meterle a su marido Jacob una bater\u00eda de esclavas en su cama, y este, como buen marido, se lleg\u00f3 a ellas y las pre\u00f1\u00f3 a todas en repetidas ocasiones. L\u00eda, que por razones desconocidas despu\u00e9s del cuarto hijo se hab\u00eda quedado est\u00e9ril, hizo lo mismo que su hermana y aqu\u00ed tenemos a Jacob lleg\u00e1ndose a una esclava detr\u00e1s de otra. Estos patriarcas de la antig\u00fcedad, escoger mujer no fue oficio que dominaran, y as\u00ed el Se\u00f1or Dios se ve\u00eda constantemente enmendando con sus milagros el desatino de sus elegidos. Y lo que no arreglaba \u00e9l lo arreglaban las mujeres echando mano de sus esclavas, cedi\u00e9ndoles gustosamente su lugar en el lecho y consiguiendo de esta manera dar hijos al matrimonio. El hombre mientras tanto de mujer en mujer, como semental obediente a la frase de \u201cll\u00e9gate a ella\u201d. Un novel\u00f3n de primera. Y Jacob, lleg\u00e1ndose a esposas y esclavas sin descanso, con once hijos y una hija. No s\u00e9 yo si no correr\u00e1n peligro las cabras. Ya lo dice la canci\u00f3n:\u201dNo hay que llegar primero, hay que saber llegar.\u201d<br \/>\nBien claro queda aqu\u00ed que si la especie humana ha salido adelante ha sido gracias a las esclavas, que todav\u00eda no sabemos de ninguna que fuera est\u00e9ril, no se\u00f1or.<br \/>\n<strong>ENRIQUECIMIENTO DE JACOB.<\/strong><br \/>\nYa estaba tardando en enriquecerse este Jacob, si bien es cierto que catorce a\u00f1os le han costado las dos mujeres que tiene. Lo que se cuenta aqu\u00ed no ha de extra\u00f1ar a nadie, sabiendo como sabemos quien era el padre y quien el abuelo del bueno de Jacob. Digno sucesor y heredero de tales personajes y, en lo que a tretas y enga\u00f1os se refiere, muy por encima de ellos en originalidad, innovaci\u00f3n y estrategia. Lean, lean.<br \/>\n<strong>\u201cPero \u00bfCu\u00e1ndo podr\u00e9 hacer yo tambi\u00e9n algo por mi casa? Lab\u00e1n respondi\u00f3: \u00bfQu\u00e9 he de darte? Y Jacob le dijo: No tendr\u00e1s que darme nada. Si haces lo que voy a proponerte, volver\u00e9 a apacentar tus ovejas. Yo pasar\u00e9 hoy en medio de tus reba\u00f1os y pondr\u00e9 aparte todas las ovejas negras y todas las cabras manchadas. Esas reses ser\u00e1n mi salario. Mi honradez testimoniar\u00e1 por m\u00ed despu\u00e9s; cuando vengas a verificar mi salario, toda res que no sea manchada entre las cabras y negra entre las ovejas, que sea un robo por mi parte&#8230;\u201d \u201c&#8230; Jacob sigui\u00f3 apacentando el resto de los reba\u00f1os de Lab\u00e1n. Busc\u00f3 varas verdes de \u00e1lamo, almendro y pl\u00e1tano, las descortez\u00f3 e hizo en ellas franjas blancas, dejando as\u00ed al descubierto lo blanco de las varas. Coloc\u00f3 las varas, as\u00ed descortezadas, unas frente a otras en las pilas y abrevaderos adonde iban a beber los ganados, los cuales se encelaban al ir a beber. Y as\u00ed, apare\u00e1ndose delante de las varas, engendraban y par\u00edan cr\u00edas rayadas o manchadas.\u201d\u201d&#8230; de este modo se enriqueci\u00f3 enormemente y tuvo numerosos reba\u00f1os, esclavos y esclavas, camellos y asnos.\u201d<\/strong><br \/>\nColocar las m\u00e1gicas varitas y lo que con ellas consigui\u00f3 no es idea que se le ocurra a cualquiera. He de reconocer que el amigo Lab\u00e1n, que esclaviz\u00f3 a Jacob catorce a\u00f1os a cambio de sus dos hijas mediante sucia permuta, no se merec\u00eda otra cosa. Poco sab\u00eda \u00e9l que se enfrentaba a Jacob, maestro y virtuoso de la gen\u00e9tica y el enga\u00f1o donde los haya. Ovejas y cabras llenitas de rayas y sin mediar el Se\u00f1or Dios, \u00e9l solito, por propia iniciativa. Un genio este Jacob. Leyendo lo que aqu\u00ed se nos cuenta, buen cuidado en adelante con la decoraci\u00f3n de la estancia en la que el lecho conyugal tiene aposento, mucha atenci\u00f3n y buen tino a la hora de escoger el cuadro, alfombra o tapiz que adorne nuestra cabecera. \u00bfQu\u00e9 aspecto podr\u00edan tener los hijos de la pareja que ingenuamente copule ante la abstracta presencia de un lienzo postmoderno? De esos que ni postura tienen.<br \/>\n<strong>OTRA VEZ SO\u00d1ANDO<\/strong><br \/>\n<em>En los campos que veo en mi sue\u00f1o brilla un c\u00e1lido y luminoso sol. Ad\u00e1n el gorrino camina directo hacia la sombra de una enorme encina. Se ha deshecho de la botas, las ha unido con una cuerda y las lleva colgadas en su hombro. Bajo la encina est\u00e1 Esa\u00fa descansando en las horas de m\u00e1s calor, dormitando pl\u00e1cidamente. Ad\u00e1n se acomoda a su lado, en la fresca sombra del \u00e1rbol, y no dice nada. Se pasan as\u00ed un buen rato, hasta que Ad\u00e1n se queda dormido y los ronquidos del gorrino despiertan a Esa\u00fa. <\/em><br \/>\n<em>-\u00bfPero qu\u00e9 co\u00f1o es esto? Exclama Esa\u00fa entre aturdido y asustado al ver aquello que ronca a su vera.<\/em><br \/>\n<em>Ad\u00e1n levanta sus gafas lentamente y casi sin abrir los ojos contesta<\/em><br \/>\n<em>-Bueno, bueno. No te alteres, Esa\u00fa. Yo soy Ad\u00e1n.<\/em><br \/>\n<em>Esa\u00fa mira al gorrino, las gafas de sol que lleva, las botas de goma que tiene por almohada y solo sale un gru\u00f1ido de interrogaci\u00f3n de su garganta.<\/em><br \/>\n<em>Ad\u00e1n le comenta<\/em><br \/>\n<em>-Vaya sombra macanuda que te has buscado amigo Esa\u00fa. Aqu\u00ed es donde mejor se est\u00e1 mientras Lorenzo siga atizando.<\/em><br \/>\n<em>-\u00bfDe d\u00f3nde sales? \u00bfMe conoces? Le pregunta Esa\u00fa.<\/em><br \/>\n<em>-Claro. Contesta Ad\u00e1n. \u2013 Eres Esa\u00fa. Yo conozco casi todo por estos andurriales. De hecho, en tu \u00faltima boda, aunque t\u00fa no me viste, estuve merodeando por all\u00ed y tom\u00e1ndome alg\u00fan refrigerio. Ten\u00eda ganas de conocerte. Esas bodas tuyas, con mujeres que no gustan a tu padre, siempre me han llamado la atenci\u00f3n.<\/em><br \/>\n<em>-Mi padre \u00bfqu\u00e9 sabe \u00e9l? Contest\u00f3 Esa\u00fa. \u2013 Si est\u00e1 ya medio ciego y se pasa el d\u00eda diciendo esas cosas que dice que oye. Dice que oye una voz que cada d\u00eda le ordena unas cosas. \u00c9l y mi hermano andaban todo el d\u00eda con esas historias. A m\u00ed no me interesan. Yo me caso con quien quiero. \u00bfQu\u00e9 tal un trago? Tengo un vino aqu\u00ed bien fresquito a la sombra.<\/em><br \/>\n<em>Ad\u00e1n chasque\u00f3 la lengua y le peg\u00f3 un buen trago a la cantimplora de cuero que Esa\u00fa le alarg\u00f3.<\/em><br \/>\n<em>-S\u00ed se\u00f1or, un buen traguito. Dijo Ad\u00e1n.<\/em><br \/>\n<em>\u00bfQu\u00e9 es eso que traes en los ojos? Pregunt\u00f3 Esa\u00fa<\/em><br \/>\n<em>-Son unas gafas de sol. Las pones y no te molesta ni a estas horas. Me las hizo el tipo ese que le habla a tu padre. Mientras dec\u00eda esto se las ofrec\u00eda a Esa\u00fa.<\/em><br \/>\n<em>-Ten, pru\u00e9balas. Ya ver\u00e1s<\/em><br \/>\n<em>Esa\u00fa se puso las gafas de sol y se qued\u00f3 perplejo con ellas.<\/em><br \/>\n<em>-\u00a1Co\u00f1o! Menudo invento. Es como estar a la sombra. Y esas cosas verdes \u00bfqu\u00e9 son? Pregunt\u00f3 se\u00f1alando las botas.<\/em><br \/>\n<em>-Eso son botas de goma. Dijo Ad\u00e1n.-Me las dio con las gafas. Son estupendas para andar por el campo, entre piedras, maleza y sobre todo cuando hay agua. En los d\u00edas de calor, como hoy, me las quito porque se te asan los pies. Pru\u00e9balas si quieres, ver\u00e1s que cosa m\u00e1s cojonuda de botas.<\/em><br \/>\n<em>Esa\u00fa se puso las botas y dando grandes zancadas por los alrededores dijo.<\/em><br \/>\n<em>-S\u00ed que son cosa interesante, ya lo creo. Tendr\u00e9 que hacerme unas. Aunque no s\u00e9 de d\u00f3nde sacar\u00eda tu zapatero este cuero tan extra\u00f1o.<\/em><br \/>\n<em>Esa\u00fa devolvi\u00f3 a Ad\u00e1n las gafas y las botas y los dos se sentaron con la espalda apoyada en la enorme encina. Hac\u00eda calor pero all\u00ed, a la sombra del \u00e1rbol, escuchando el murmullo de la siesta, estaban bien campechanos los dos. Como si fueran viejos conocidos compartiendo el pellejo de vino.<\/em><br \/>\n<em>Mientras Esa\u00fa echaba otro trago Ad\u00e1n pregunt\u00f3.<\/em><br \/>\n<em>-\u00bfC\u00f3mo es eso de que vendiste tu primogenitura a tu hermano Jacob por un plato de lentejas?<\/em><br \/>\n<em>-\u00bfPor un plato de lentejas? Dijo Esa\u00fa sorprendido. \u2013Yo, a mi hermano Jacob, se la regal\u00e9. Se la regal\u00e9 porque a m\u00ed eso me da igual. Se la regal\u00e9 porque llevaba a\u00f1os d\u00e1ndome la tabarra con ese asunto. Por pesado y cansino. Para que me dejara en paz y se fuera con ese cuento por el mundo adelante. A buscarse una mujer que nos sea Cananea como las m\u00edas, una mujer que cumpla eso que mi padre llama los designios del Se\u00f1or. All\u00e1 ellos. A m\u00ed me parecen payasadas. Toma un trago, Ad\u00e1n, que eso es lo que llevamos por delante.<\/em><br \/>\n<em>-S\u00ed, tomar\u00e9 otro traguito, que el d\u00eda lo merece. Contest\u00f3 Ad\u00e1n. -Adem\u00e1s yo s\u00e9 que lo que la gente dice y cree tiene poco que ver con lo que de verdad pasa. Las habladur\u00edas vienen de gente con vida y afanes miserables, as\u00ed tienen que ocuparse en dar fama a los que la viven a su manera sin preocuparse de otros. T\u00fa, Esa\u00fa, eres un tipo peculiar. Yo, que he visto la obra desde el primer d\u00eda, y hasta lo que ha de ser he visto, podr\u00eda decir que tienes algo de rock and roll. S\u00ed se\u00f1or. T\u00fa no lo entiendes, pero es as\u00ed.<\/em><br \/>\n<em>-T\u00fa s\u00ed que eres raro. Dijo Esa\u00fa. \u2013 Nunca vi cosa igual ni o\u00ed hablar de nada semejante. Apareces por aqu\u00ed con esas cosas raras, preguntas por asuntos que nadie conoce y hablas de cosas que nadie entiende. T\u00fa s\u00ed que eres raro, Ad\u00e1n.<\/em><br \/>\n<em>-Yo solo ando dando vueltas por la obra, echando un vistazo a lo que va pasando y, de vez en cuando, me echo una charlada. No todos me dan conversaci\u00f3n, no te creas. Algunos andan demasiado ocupados con sus delirios como para prestarme atenci\u00f3n. Dijo Ad\u00e1n mientras cerraba los ojos y se dejaba de nuevo vencer por el sue\u00f1o.<\/em><br \/>\n<em>-Por aqu\u00ed puedes volver cuando quieras, que un traguito de vino, un tant\u00edn de queso y charla, eso lo tienes asegurado. De eso se encarga Esa\u00fa.<\/em><br \/>\n<em>All\u00ed durmiendo quedaron los dos cuando yo despertaba.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MUERTE Y SEPULTURA DE SARA. Y con estas, y otras ya contadas, acabaron con la dulce Sara. Ciento veintisiete a\u00f1os de alegr\u00edas y rabias. 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