{"id":416,"date":"2014-12-30T18:52:07","date_gmt":"2014-12-30T18:52:07","guid":{"rendered":"http:\/\/45.33.111.17\/?p=416"},"modified":"2014-12-30T18:52:46","modified_gmt":"2014-12-30T18:52:46","slug":"la-biblia-de-los-locos-capitulo-8o","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=416","title":{"rendered":"LA BIBLIA DE LOS LOCOS Cap\u00edtulo 8\u00ba"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">ELEVACI\u00d3N DE JOS\u00c9.<br \/>\nEn efecto, el Fara\u00f3n, al igual que otros hab\u00edan hecho antes que \u00e9l, dej\u00f3 todo en manos de Jos\u00e9, que pas\u00f3 de esclavo presidiario a segundo de Egipto. Y dice el libro que, ante \u00e9l, hab\u00eda que gritar \u201cATENCI\u00d3N\u201d. <strong>\u201cYo soy el Fara\u00f3n, pero sin tu permiso nadie levantar\u00e1 la mano ni el dedo me\u00f1ique en todo Egipto.<\/strong> El dedo me\u00f1ique es el que levantan los repipis cuando se llevan la copa a la boca para beber, as\u00ed que en Egipto se les puso la cosa cuesta arriba. No s\u00e9 si el bueno de Jos\u00e9 tuvo en toda su vida alguna petici\u00f3n de alguien que quisiera levantar el dedo me\u00f1ique. O si puso en marcha un cuerpo de \u00e9lite para vigilar si ten\u00edan el permiso en orden los que lo levantaban.<strong> El Fara\u00f3n impuso a Jos\u00e9 el nombre de Zafnat Paneaj y le dio por mujer a Asenat, hija de Putifar, sacerdote de On.\u201d<\/strong> Es cosa incre\u00edble, c\u00f3mo cambia Jos\u00e9 de posici\u00f3n en cuesti\u00f3n de horas y la facilidad que tienen estos elegidos del Se\u00f1or Dios para seducir y fascinar a los faraones que los enriquecen sin duelo. Yo espero que Putifar, el que es ahora su suegro, no sea el mismo para el que trabajaba hace tres cap\u00edtulos, porque tambi\u00e9n ser\u00edan ganas de buscar problemas darte por suegra a la que te mand\u00f3 a prisi\u00f3n. \u00bfNo?<br \/>\n<strong>LOS HIJOS DE JOS\u00c9.<\/strong><br \/>\nLos hijos de Jos\u00e9 fueron dos, y punto.<br \/>\n<strong>LOS HERMANOS DE JOS\u00c9 BAJAN A EGIPTO.<\/strong><br \/>\nCuando llegaron las vacas flacas, como Jos\u00e9 hab\u00eda predicho, Jacob mand\u00f3 a sus hijos, que estaban mirando unos para otros, a Egipto. Y esto lo dice el libro bien claramente.<strong>\u201dJacob, viendo que en Egipto hab\u00eda grano en venta, dijo a sus hijos: \u00bfPor qu\u00e9 os est\u00e1is mirando unos a otros? Me he enterado de que en Egipto hay grano en venta; bajad all\u00e1 y comprad para nuestra subsistencia y para que no muramos&#8230; Pero Jacob no dej\u00f3 ir con sus hermanos a Benjam\u00edn, el hermano de Jos\u00e9: No vaya a sucederle alguna desgracia.\u201d<\/strong><br \/>\nTodos a por trigo menos el peque\u00f1o Benjam\u00edn, no vaya a ser que se lo meriende otra fiera, o la misma, que en este libro pasan cosas muy raras y a veces se repiten. All\u00e1 se fueron los diez tunantes sin sospechar qui\u00e9n era el due\u00f1o y se\u00f1or en Egipto del grano que hab\u00edan de comprar. Y as\u00ed comienza un ir y venir de hermanos y el bendito de Jos\u00e9 trajinando componendas y fingiendo que no los conoce, mientras, sus diez hermanos parece ser que como fisonomistas eran un cero a la izquierda, cosa muy com\u00fan en este libro. Los acus\u00f3 de esp\u00edas, por tres d\u00edas los tuvo en prisi\u00f3n y al final los dej\u00f3 marchar con trigo y la condici\u00f3n de que hab\u00edan de volver con el peque\u00f1o de la casa, Benjam\u00edn. Como garant\u00eda Sime\u00f3n se queda en Egipto, en la c\u00e1rcel, hasta su vuelta. Se torna en este cap\u00edtulo un poco sensiblero el libro, que nos habla de un Jos\u00e9 enternecido que se retira para llorar, cosa normal por otra parte cuando se es persona y se tiene coraz\u00f3n, no como las bestias pardas que tiene por hermanos, que lo vendieron por veinte monedas y no lo mataron de milagro. No habr\u00eda sido tan extra\u00f1o que los hubiera dejado condenados a trabajos forzados de por vida, que siempre hay alguna pir\u00e1mide por hacer en Egipto.<br \/>\n<strong>REGRESO A CANA\u00c1N.<\/strong><br \/>\nDe vuelta a casa con el grano salvador pero sin Sime\u00f3n, porque Jos\u00e9 quiere que vuelvan con Benjam\u00edn, quiere conocerlo y si no se lo llevan ni hay m\u00e1s grano, ni vuelve Sime\u00f3n. A Jacob, naturalmente, esto le suena muy extra\u00f1o y no quiere saber nada de dejar partir a Benjam\u00edn, que es el \u00fanico hijo natural que le queda. No se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>NUEVO VIAJE A EGIPTO CON BENJAM\u00cdN.<\/strong><br \/>\nNo hay argumento m\u00e1s efectivo para convencer a alguien que el hambre y por eso a Jacob no le qued\u00f3 otro remedio que dejar partir a Benjam\u00edn. A Egipto, a por m\u00e1s comida que el hambre es mucha.<br \/>\n<strong>ENCUENTRO CON JOS\u00c9.<\/strong><br \/>\nEsto se nos est\u00e1 ablandando. Yo creo que estos cap\u00edtulos referentes a Jos\u00e9 tienen por escribiente a alguien m\u00e1s sentimental y emotivo que los anteriores. Que todo son saludos, abrazos, regalos, buenas palabras y mejores obras. Benjam\u00edn agasajado, Jos\u00e9 que no contiene sus l\u00e1grimas. Nada que ver con los que antes que \u00e9l fueron elegidos del Se\u00f1or Dios, hombres de m\u00e1s car\u00e1cter y determinaci\u00f3n, menos dados a la pamplina y m\u00e1s amigos de desenvainar el palo, que yo no tengo noticia de que hubieran vertido una l\u00e1grima en lo que llevo de Biblia.<br \/>\n<strong>LA COPA DE JOS\u00c9 EN EL SACO DE BENJAM\u00cdN. \u201cJos\u00e9 orden\u00f3 a su mayordomo: Llena de v\u00edveres los sacos de estos hombres hasta arriba y pon el dinero de cada uno en la boca del saco. Pon mi copa de plata en la boca del saco del m\u00e1s joven, junto con el dinero de su grano. Y \u00e9l lo hizo as\u00ed. Al venir el d\u00eda, se despidieron y se fueron con sus asnos. Apenas hab\u00edan salido de la ciudad, de la que no estaban lejos, cuando Jos\u00e9 dijo a su mayordomo: Lev\u00e1ntate, sigue a esos hombres, dales alcance y diles: \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is devuelto mal por bien? \u00bfNo es \u00e9sa la copa que sirve a mi se\u00f1or para beber y adivinar? Os hab\u00e9is portado muy mal.\u201d<\/strong><br \/>\nSi es que esto de las tretas y artima\u00f1as Jos\u00e9 lo lleva en la sangre, que es hijo natural de Jacob, no lo olvidemos.<br \/>\nOtro secreto bien guardado que se nos revela aqu\u00ed, que Jos\u00e9 tiene una copa que le sirve para adivinar y nadie hab\u00eda dicho ni palabra.<br \/>\n\u00a1Ala! Todos para Egipto otra vez y Benjam\u00edn, acusado de manos largas, se queda de esclavo. Y a Jacob, como no vuelva el peque\u00f1o, le dan un disgusto que lo mandan con sus canas a la tumba.<br \/>\n<strong>JOS\u00c9 SE DA A CONOCER A SUS HERMANOS.<\/strong><br \/>\nAqu\u00ed se desvela el misterio para los diez hermanos \u201cciegos\u201d de Jos\u00e9, porque algo cortos de vista ten\u00edan que ser. Todo son abrazos y l\u00e1grimas. All\u00ed llor\u00f3 hasta el mayordomo, estoy seguro.<br \/>\n<strong>INVITACI\u00d3N DEL FARA\u00d3N.<\/strong><br \/>\nEl Fara\u00f3n que se entera de todo lo acontecido y ya sabemos todos la confianza ciega, precisamente ciega como los hermanos de Jos\u00e9, que el Fara\u00f3n tiene en Jos\u00e9. Con eso est\u00e1 todo dicho. Egipto a sus pies.<br \/>\n<strong>REGRESO A CANA\u00c1N. \u201cJos\u00e9 les proporcion\u00f3 carros conforme a la orden del Fara\u00f3n y les provey\u00f3 de v\u00edveres para el camino. Dio un traje nuevo a cada uno, pero a Benjam\u00edn le dio trescientas monedas de plata y cinco trajes nuevos. Envi\u00f3 a su padre diez asnos cargados con lo mejor de la tierra de Egipto y diez asnas cargadas de trigo, pan y comida para el camino. Se despidi\u00f3 de sus hermanos y les dijo: No discut\u00e1is por el camino.\u201d<\/strong><br \/>\nS\u00ed, mejor que no discutan, porque si no a saber a qui\u00e9n se come la fiera famosa esta vez<br \/>\nAll\u00e1 vuelven todos, a contarle a padre las incre\u00edbles y venturosas novedades que en Egipto han descubierto. Jacob, sin embargo, no se cree una palabra y es razonable su postura. Estos hijos suyos, cada vez que salen de casa, vuelven contando batallas y calamidades a cada cual m\u00e1s incre\u00edble. Si les hubiera tocado la loter\u00eda en Egipto no sonar\u00eda m\u00e1s extra\u00f1o. Ahora resulta que a Jos\u00e9 no lo despedaz\u00f3 una fiera, que lo de la t\u00fanica de mangas largas ensangrentada solo fue una trapisonda. Que es el segundo de Egipto y hace y deshace a su antojo. Pero ante tanto carro egipcio, tanto traje y tanta moneda, Jacob acab\u00f3 convencido de que hab\u00eda que partir hacia Egipto, a encontrarse con su amado hijo Jos\u00e9. La historia es incre\u00edble, ciertamente, pero lo dice la Biblia y hay que cre\u00e9rsela. Lo que no s\u00e9 yo es como Jacob no se li\u00f3 a palo limpio detr\u00e1s de la pandilla de filibusteros que tiene por hijos, con el repente que suelen tener los elegidos del Se\u00f1or Dios.<br \/>\n<strong>JACOB VA A EGIPTO.<\/strong><br \/>\nCon alegr\u00eda y regocijo se encamin\u00f3 Jacob a Egipto con toda su prole. Dice el libro que eran sesenta y seis almas de Dios sin contar las nueras. \u00bfPor qu\u00e9 no se cuentan las nueras? Porque las nueras en ese libro est\u00e1n peor vistas que los campesinos. Es una pena, en esta fraternal historia, toda ella amor y perd\u00f3n, no incluir las nueras en la cuenta. Para llegarse a ellas s\u00ed, pero para contarlas como de la familia, eso no.<br \/>\n<strong>ENCUENTRO DE JACOB CON JOS\u00c9.\u201dJos\u00e9 hizo enganchar su carro y sali\u00f3 al encuentro de su padre, Israel, a Gosen. Al verlo, se ech\u00f3 a su cuello y llor\u00f3 largamente abrazado a \u00e9l. Israel dijo a Jos\u00e9: Ahora puedo morir porque he visto tu rostro y est\u00e1s todav\u00eda vivo.<\/strong><br \/>\nAl pobre Jos\u00e9 se le va la vida en l\u00e1grimas, as\u00ed es que yo aqu\u00ed, en este emotivo momento, voy a guardar silencio y dejar que en la intimidad reconforten sus corazones tras a\u00f1os de vivir una tragedia. Y me extra\u00f1a que, entre l\u00e1grima y l\u00e1grima, no se le escape a Jacob alg\u00fan bastonazo en los lomos de alguno de sus hijos. Hijos de esclavas claro, espurios.<br \/>\n<strong>AUDIENCIA CON EL FARA\u00d3N.<\/strong><br \/>\nAqu\u00ed el Fara\u00f3n, aqu\u00ed mi pap\u00e1. A la familia de Jos\u00e9 lo que pida, sin reparar en el gasto.<br \/>\n<strong>A LA REGI\u00d3N DE GOSEN.<\/strong><br \/>\nJacob y su familia se acomodan en Egipto. Jos\u00e9, aquel tierno y sensible personaje que nos emocionaba con sus profundos sentimientos, ante los a\u00f1os de escasez que hab\u00eda predicho y aprovechando su situaci\u00f3n de segundo y administrador de Egipto, se nos revela aqu\u00ed como un feroz y avariento mercader. A cambio de trigo, esquilma sin piedad a todo egipcio que se presenta y todo le parece poco para su Fara\u00f3n. Dineros, ganados, tierras. Con todo se qued\u00f3 el bueno de Jos\u00e9 hasta llevar a la esclavitud a todo el pueblo egipcio. Lo dice bien claro el libro.<strong>\u201dDe este modo adquiri\u00f3 Jos\u00e9 para el Fara\u00f3n toda la tierra de Egipto, reduciendo a esclavitud a todo el pueblo del uno al otro conf\u00edn de Egipto.\u201d<\/strong> No s\u00e9, quiz\u00e1s si se lo hubiera comido una fiera, como dijeron sus hermanos, alg\u00fan egipcio lo agradecer\u00eda. Esto de que el alto funcionariado del estado, los mandamases, esquilmen y empobrezcan al pueblo para el beneficio propio y el de sus amos, es cosa que apenas ha cambiado hasta nuestros d\u00edas. Hoy podr\u00eda escribirse la misma historia sin cambiarle ni una coma.<br \/>\n<strong>JACOB PIDE SER ENTERRADO EN HEBR\u00d3N.<\/strong><br \/>\nY \u00bfQu\u00e9 cuesta complacerlo? Pues se le entierra en Hebr\u00f3n. Cosas de viejos patriarcas.<br \/>\n<strong>JACOB ADOPTA A LOS HIJOS DE JOS\u00c9.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al pobre de Jacob, tenemos que entenderlo, ya viejo y medio ciego se le ocurren estas cosas y adopta a los hijos de Jos\u00e9, sus nietos. Luego, al bendecirlos, el anciano se l\u00eda con la mano derecha, la izquierda, el mayor, el menor, y aunque Jos\u00e9 intenta hacerle ver que la bendici\u00f3n ha de ser para el mayor, Jacob, fiel a su infantil experiencia, bendice al menor como hizo su padre, Isaac, con \u00e9l, pero sin enga\u00f1os. Conclusi\u00f3n, un circo de bendici\u00f3n. No se deben postergar las bendiciones hasta edades tan avanzadas, ya se ha dicho aqu\u00ed. En fin que a Jacob le quedan dos catarros.<br \/>\n<strong>BENDICI\u00d3N DE JACOB A SUS HIJOS.\u201dJacob llam\u00f3 a sus hijos y les dijo: Reun\u00edos, que os voy a decir lo que ser\u00e1 de vosotros en los d\u00edas venideros. Reun\u00edos y o\u00edd, hijos de Jacob; prestad o\u00eddos a Israel, vuestro padre.\u201d<\/strong><br \/>\n<strong>\u201cRub\u00e9n, t\u00fa eres mi primog\u00e9nito,<\/strong><br \/>\n<strong> mi fuerza y la primicia <\/strong><br \/>\n<strong>de mi virilidad,<\/strong><br \/>\n<strong>el primero en arrogancia<\/strong><br \/>\n<strong>y el primero en poder.<\/strong><br \/>\n<strong>Impetuoso como las aguas,<\/strong><br \/>\n<strong>No ser\u00e1s el primero<\/strong><br \/>\n<strong>Porque subiste al lecho de tu padre<\/strong><br \/>\n<strong>Y profanaste mi cama. <\/strong><br \/>\n<strong>Sime\u00f3n y Lev\u00ed son hermanos;<\/strong><br \/>\n<strong>Armas de violencia son sus armas\u2026\u201d<\/strong><br \/>\nJacob, ya completamente senil, se dedica a repartir bendiciones y canturrear versos que \u00e9l mismo compone. Poes\u00eda surrealista. Sin embargo, a pesar de su avanzada edad, no parece haber perdido la memoria ni haber perdonado que su hijo Rub\u00e9n se llegara a su concubina. Y es que los hijos de Jacob, como hemos comprobado, eran unos hijos muy particulares.<br \/>\n<strong>MUERTE DE JACOB.<\/strong><br \/>\nJacob, pionero en gen\u00e9tica reproductiva, ha muerto.<br \/>\n<strong>ENTIERRO DE JACOB EN HEBR\u00d3N<\/strong>.<br \/>\nEn Hebr\u00f3n lo enterraron, como \u00e9l hab\u00eda pedido. A lo grande, con toda la pompa.<br \/>\n<strong>\u00daLTIMOS A\u00d1OS DE JOS\u00c9.\u201dJos\u00e9 hizo jurar a los hijos de Israel as\u00ed: Ya que Dios vendr\u00e1 ciertamente en vuestra ayuda, llevar\u00e9is de aqu\u00ed mis huesos. Jos\u00e9 muri\u00f3 a los ciento diez a\u00f1os, lo embalsamaron y lo pusieron en un sarc\u00f3fago en Egipto.\u201d<\/strong><br \/>\nAhora que lo dice Jos\u00e9 \u00bfD\u00f3nde estar\u00e1 el Se\u00f1or Dios? Porque nada se ha vuelto a saber de \u00c9l. Nunca se le ha presentado a Jos\u00e9 como sol\u00eda hacerlo con sus antepasados, ni hemos sabido de su presencia en Egipto. Seguramente los egipcios no lo echar\u00edan de menos porque, el Se\u00f1or Dios, cada vez que aparec\u00eda por su tierra era repartiendo amenazas. Tal vez decidiera empezar otro proyecto en alg\u00fan otro planeta y eso lo tendr\u00eda muy ocupado<br \/>\nCon la muerte de Jos\u00e9 acaba tambi\u00e9n el primero de los libros que componen el Pentateuco, el G\u00e9nesis.<br \/>\nSi alguien ten\u00eda alguna duda sobre el lugar del que venimos, sobre cu\u00e1l es nuestro origen, este anterior cap\u00edtulo, el G\u00e9nesis, lo ha dejado meridianamente claro. Nada de monos, ni orangutanes, ni evoluci\u00f3n. Venimos: del polvo de la tierra el hombre, de una costilla la mujer. Demasiado tiempo perdido buscando teor\u00edas y pruebas de lo que ya est\u00e1 escrito hace miles de a\u00f1os. Ya todos sabemos quienes fueron nuestros primeros padres y quienes los patriarcas del pueblo elegido por el Se\u00f1or Dios. El por qu\u00e9 el Se\u00f1or Dios cre\u00f3 tantos pueblos para, luego, elegir uno solo, eso no se nos dice.<br \/>\n\u00bfFueron estos patriarcas favorecidos por el Se\u00f1or Dios para amasar fortuna, tierras y reba\u00f1os? \u00bfO despu\u00e9s de amasar fortuna, tierras y reba\u00f1os fueron elegidos como patriarcas? \u00bfO no tiene nada que ver una cosa con la otra ni tenemos que establecer relaci\u00f3n alguna entre la fortuna de \u00e9stos y el Se\u00f1or Dios? Porque yo quiero saberlo.<br \/>\nYo empec\u00e9 diciendo: \u201cHace muchos a\u00f1os, aproximadamente tres mil, comenz\u00f3 a escribirse\u2026\u201d<br \/>\nSeguramente sea verdad. Seguramente empez\u00f3 a escribirse con la mejor de las intenciones. Explicar un poquito a las gentes c\u00f3mo es que estamos aqu\u00ed. No la verdad, que nunca se sabr\u00e1, pero s\u00ed una versi\u00f3n para el consuelo. La cosa iba bien. Un Dios todo amor y maravilla, el para\u00edso, el arbolito frutal del bien y del mal, la mujer, el hombre, una culebra. Pero, mucho me temo, que los que se apuntaron a escribir esto empezaron a gustarse, a recrearse con la historia. Y lo que apuntaba como un bonito y emp\u00edreo relato acab\u00f3 en esta relaci\u00f3n de disparates propios de la especie. En un concurso para ver qui\u00e9n inventaba la majader\u00eda m\u00e1s completa, el castigo m\u00e1s original o el Dios m\u00e1s desconcertante. Y mezcl\u00e1ndolo con historias y costumbres terrenas, le dieron este aire amenazador, divino, oscuro y pat\u00e9tico que tanto detesto. Y entre unas y otras fueron colando una regla aqu\u00ed, una ley all\u00e1, un derecho por este lado, un privilegio por aquel otro, y a nuestros d\u00edas hemos llegado con este barro de aquel polvo de la tierra. De esto, el Se\u00f1or Dios, no tiene culpa ninguna.<br \/>\nEl G\u00e9nesis, interesant\u00edsimo relato. Aunque me parece excesivo que un pueblo, cualquiera que sea, se crea elegido haciendo del G\u00e9nesis dogma y verdad y considere palabra de Dios lo que en \u00e9l se dice. Que, palabra de Dios, es mucho decir. Habiendo estudiosos y doctores que a tales conclusiones han llegado y todo un pueblo dispuesto a cre\u00e9rselo, nada tengo que preguntar, que todo queda respondido por s\u00ed solo.<br \/>\nSeguir\u00e9 pues con mi lectura superflua y desahogada del segundo de los libros, el \u00c9xodo<em>.<\/em><br \/>\n<em><strong>OTRO SUE\u00d1O<\/strong><\/em><br \/>\n<em>En mi sue\u00f1o estoy viendo un grupo de hombres alrededor de un pozo. Est\u00e1n tan ocupados desnudando al m\u00e1s joven que no se percatan de que Ad\u00e1n el gorrino, con sus andares campechanos y el ruido de sus botas de goma, se ha plantado a dos metros de ellos. El primero en verlo es Jos\u00e9, al que sus hermanos est\u00e1n intentando arrebatar la t\u00fanica de mangas largas que su padre le regal\u00f3, porque Ad\u00e1n, con un cayado m\u00e1s alto que \u00e9l, est\u00e1 repartiendo palos a diestra y siniestra. En diez segundos no queda nadie del grupo que no haya recibido un bastonazo en las costillas. Todos a una retroceden, intentando ver desde un poco m\u00e1s lejos, y a salvo del cayado, aquella criatura extra\u00f1a y nunca vista por los alrededores. Ad\u00e1n apunta al grupo con su cayado y dice.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; \u00bfQu\u00e9 cabronada es esta?<\/em><br \/>\n<em>Nadie contesta otra cosa que murmuraciones y alg\u00fan que otro gemido de dolor.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Ponte esa ropa y l\u00e1rgate de aqu\u00ed. M\u00e1rchate bien lejos de esta familia tuya, porque si te quedas ya te garantizo yo que, si no es hoy es ma\u00f1ana, a ti te liquidan estos brutos-. Le dice Ad\u00e1n a Jos\u00e9.<\/em><br \/>\n<em>Por fin alguien del grupo contesta.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Esto le pasa por listo, por sabelotodo y so\u00f1ador -. Dijo uno.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; M\u00edralo, con su t\u00fanica de mangas largas, el preferido de pap\u00e1, como si fuera un profeta -. Contest\u00f3 otro.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Siempre con cuentos a nuestro padre y d\u00e1ndoselas de maestro -. Hablaba otro<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Ya puede dar gracias de que hayas aparecido con ese palo.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Seguro que tambi\u00e9n t\u00fa tienes algo que ver con el Se\u00f1or Dios, ese que habla con mi padre -. Todos ten\u00edan algo que decir.<\/em><br \/>\n<em>Ad\u00e1n viendo que aquello empezaba a alborotarse se subi\u00f3 a un peque\u00f1o terrapl\u00e9n, al estilo b\u00edblico, levant\u00f3 de nuevo el callado, y dijo<\/em><br \/>\n<em>-Yo no tengo nada que ver con nadie. El Se\u00f1or Dios del que habl\u00e1is hizo todo esto que conoc\u00e9is en seis d\u00edas, pero si no desaparec\u00e9is de aqu\u00ed ahora mismo, lo desarmo yo a bastonazos en una tarde. Y solt\u00f3 tal bastonazo contra el suelo que todos dieron un salto hacia atr\u00e1s y empezaron a caminar. Caminaban y miraban atr\u00e1s, murmurando, intentando aclarar entre todos qui\u00e9n era aquel personaje que, con el sol a la espalda, las gafas brillantes, las botas de goma, el garrote y subido en aquella piedra, parec\u00eda capaz de molerlos a palos a todos. <\/em><br \/>\n<em>Cuando por fin desaparecieron, Ad\u00e1n se sent\u00f3 resoplando, se quit\u00f3 las gafas y se pas\u00f3 la pata por la frente. Jos\u00e9 segu\u00eda all\u00ed, mirando al gorrino. <\/em><br \/>\n<em>&#8211; Muchas gracias, seas qui\u00e9n seas- Dijo Jos\u00e9<\/em><br \/>\n<em>&#8211; A m\u00ed estas tanganas no me gustan nada, hijo. A m\u00ed me gusta andar tan campante, disfrutando de aqu\u00ed para all\u00e1 sin meterme con nadie. Dijo Ad\u00e1n mientras revisaba detenidamente sus gafas.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Pues a m\u00ed me ha venido de perlas que anduvieras por aqu\u00ed. Le contesta Jos\u00e9<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Estuviste a un pelo de perder el pellejo eh? S\u00ed que son brutos esos hermanos tuyos, amigo. Dijo Ad\u00e1n mientras, ya incorporado, se encasquetaba de nuevo las gafas. \u2013 Yo sigo mi camino, y t\u00fa deber\u00edas poner tierra de por medio. No s\u00e9 qu\u00e9 es lo que les has hecho, tan jovencito a\u00fan, pero yo no esperar\u00eda mucho para irme.<\/em><br \/>\n<em>-Yo no s\u00e9 d\u00f3nde ir. Hacia d\u00f3nde vas t\u00fa. D\u00e9jame ir contigo. Le rog\u00f3 Jos\u00e9.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; \u00bfConmigo? Dice Ad\u00e1n. \u2013 Yo voy a seguir mi repaso por la obra del tipo este, el Se\u00f1or Dios. Pienso acercarme hasta Egipto. He o\u00eddo que hay all\u00ed movimiento y unas pir\u00e1mides y construcciones algo tremendas. Y las han hecho sin contar con \u00e9l para nada. Cosa de hombres. Pero eso est\u00e1 lejos, muy lejos. <\/em><br \/>\n<em>&#8211; Mejor. Entre m\u00e1s lejos, mejor para m\u00ed. Dijo Jos\u00e9<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Bueno, t\u00fa ver\u00e1s. Espero que no tengas m\u00e1s hermanitos como estos esper\u00e1ndote en alg\u00fan recodo.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; No. A m\u00ed fuera de aqu\u00ed no me conoce nadie. \u00bfY a ti? \u00bfQui\u00e9n te conoce? \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa? <\/em><br \/>\n<em>&#8211; Yo soy Ad\u00e1n, el gorrino, y nadie me conoce ni ha o\u00eddo hablar de m\u00ed. Cuando el tipo este hizo todo esto, de m\u00ed no dijo ni palabra. Es un buen tipo, pero no le gusta que yo ande por aqu\u00ed husmeando en sus asuntos. A m\u00ed tampoco me gusta meterme en lo suyo, pero algunas veces pasan cosas, como hoy, en las que me veo metido. Adem\u00e1s a m\u00ed me gusta conocer de primera mano a ciertos personajes, por eso, de vez en cuando, me acerco a charlar un ratito y a ver c\u00f3mo les va. La obra del tipo este es muy curiosa.<\/em><br \/>\n<em>As\u00ed, en animada charla, los veo alejarse.<\/em><br \/>\n<em>Ahora, en mi sue\u00f1o, Ad\u00e1n el gorrino est\u00e1 sentado a orillas de un riachuelo con los pies en el agua. Ha dejado sus botas a un lado y lleva un sombrero de paja. Parece un cubano. De repente, a su lado, se forma una violenta tolvanera de polvo y aparece el Se\u00f1or Dios. Ad\u00e1n se cubre la cabeza pero no puede evitar que su sombrero salga disparado. Cuando el torbellino se calma, Ad\u00e1n mira por encima de las gafas con cara de disgusto y dice<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Pero bueno, \u00bfes que no puedes aparecer como todo el mundo? Lo tranquilo que estaba yo aqu\u00ed y el susto que me has dado.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Vaya, vaya, el amigo Ad\u00e1n-. Le dice el Se\u00f1or Dios. -T\u00fa siempre tan campechano, chapoteando.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Estaba refresc\u00e1ndome un poquito. Ahora, con el calor, casi sobran las botas. Y t\u00fa qu\u00e9, \u00bfno te refrescas? Pregunta Ad\u00e1n<\/em><br \/>\n<em>El Se\u00f1or Dios tom\u00f3 asiento a su lado, dej\u00f3 a un lado sus sandalias y meti\u00f3 sus pies en el agua. As\u00ed estuvieron un buen rato, no s\u00e9 cuanto porque en los sue\u00f1os el tiempo se distorsiona a su antojo, hasta que el Se\u00f1or Dios dijo.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Ya s\u00e9 que siempre te has interesado por mis asuntos y hasta me has alterado en alguno lo que yo ten\u00eda previsto. T\u00fa siempre dando consejo con ese particular sentido de la existencia que tienes. No te das cuenta de que estas criaturas no pueden dejarse a su libre albedr\u00edo. Tengo que gobernar su camino o acabar\u00e1n en desastre. <\/em><br \/>\n<em>&#8211; Pues, sinceramente, no parece que lo est\u00e9s haciendo del todo bien. Yo ando a mi aire y no suelo intervenir, que s\u00e9 que no te gusta, pero si en algo he intervenido ha sido porque la cosa apuntaba m\u00e1s a desastre que otra cosa. <\/em><br \/>\n<em>&#8211; Te llevaste a Eva del para\u00edso, le mostraste lo que no ten\u00eda que haber visto demasiado pronto.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Ah\u00ed s\u00ed, puede ser que me precipitara, pero era cosa de tiempo. Tarde o temprano habr\u00eda conocido la otra cara de tu creaci\u00f3n. Al fin y al cabo, reconocer\u00e1s que ten\u00eda derecho a decidir. Yo tampoco sab\u00eda que hab\u00eda todo ese ambiente por aqu\u00ed. Cuando chapote\u00e1bamos all\u00e1 en el abismo nunca dijiste nada. Bien calladito lo ten\u00edas-. Dijo Ad\u00e1n d\u00e1ndole un codazo de complicidad al Se\u00f1or Dios. \u2013 Adem\u00e1s, ya te encargaste t\u00fa de carg\u00e1rtelos con el diluvio. Un poco bruto \u00bfno?<\/em><br \/>\n<em>El Se\u00f1or Dios, que no pod\u00eda evitar la sonrisa escuchando aquel gorrino, contest\u00f3.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; No te preocupes, Ad\u00e1n, todo est\u00e1 en mis designios. As\u00ed ten\u00eda que ser. <\/em><br \/>\n<em>&#8211; Pues vaya. Con todo lo que ya estaba en marcha echado a perder con inundaciones, no s\u00e9 yo. No parece que vaya mucho mejor ahora-. Habl\u00f3 Ad\u00e1n meneando la cabeza.<\/em><br \/>\n<em>&#8211; Todo est\u00e1 en mis designios. Todo menos t\u00fa, Ad\u00e1n. En fin, ya nos veremos por la obra. Te dejo. Tengo asuntos que atender-. Se despidi\u00f3 el Se\u00f1or Dios y se disolvi\u00f3 all\u00ed mismo, sin m\u00e1s, mientras Ad\u00e1n exclamaba<\/em><br \/>\n<em>&#8211; \u00a1Qu\u00e9 t\u00edo, qu\u00e9 huevos! Es que no para.<\/em><br \/>\n<em>Ad\u00e1n el gorrino sac\u00f3 sus pies del agua, se puso las botas, recuper\u00f3 su sombrero y se fue arroyo arriba canturreando.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ELEVACI\u00d3N DE JOS\u00c9. En efecto, el Fara\u00f3n, al igual que otros hab\u00edan hecho antes que \u00e9l, dej\u00f3 todo en manos de Jos\u00e9, que pas\u00f3 de esclavo presidiario a segundo de Egipto. 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