{"id":496,"date":"2017-02-11T20:38:00","date_gmt":"2017-02-11T20:38:00","guid":{"rendered":"http:\/\/45.33.111.17\/?p=496"},"modified":"2017-02-11T20:38:00","modified_gmt":"2017-02-11T20:38:00","slug":"caperucita-coja-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=496","title":{"rendered":"CAPERUCITA COJA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9rase una vez una estupenda mocita. Era una mocita buena, era lista, miope (casi ciega) y coja. Caperucita se llamaba. Viv\u00eda con sus pap\u00e1s en una preciosa aldea situada, no s\u00e9 exactamente donde estaba situada. En su aldea ten\u00edan la bonita costumbre de, cada 29 de febrero, preparar un generoso canastillo con todo tipo de viandas, ricos dulces y deliciosas galletitas que las mocitas llevaban a sus abuelitas. Todas las abuelitas, todas, viv\u00edan en acogedoras caba\u00f1as situadas en lo profundo de un precioso bosque cercano infestado de lobos. El c\u00f3mo pudo tan id\u00edlico lugar dar cobijo a tanta bestia ha sido un misterio hasta nuestros d\u00edas. El caso es que una vez que los lobos se percataron de la bonita costumbre, esta se convirti\u00f3 en una correr\u00eda desenfrenada de mocitas cuyo \u00fanico objetivo era salvar el culo del festival de mordiscos en que se convert\u00eda el bosque. No hace falta decir que las mocitas de la aldea destacaban entre todas las de la comarca por su agilidad, potencia y por alcanzar velocidades dignas de la mejor de las olimpiadas, porque gran parte del tiempo comprendido entre cada 29 de febrero y el siguiente, se lo pasaban practicando artes marciales y entrenando la huida, la esquiva y el s\u00e1lvese quien pueda. As\u00ed Caperucita, coja y medio ciega, se ve\u00eda en clara desventaja entre todas las de la aldea, que m\u00e1s parec\u00edan gacelas, y ya los lobos empezaban a mostrar una sospechosa inclinaci\u00f3n a correr detr\u00e1s de ella y olvidar a las dem\u00e1s. Era costumbre tambi\u00e9n que las mocitas participaran en \u201cla carrera de las cestas\u201d desde que cumpl\u00edan diez a\u00f1os hasta el d\u00eda en que anunciaban su compromiso formal de matrimonio, cu\u00e1ndo el mozo en cuesti\u00f3n ped\u00eda su mano. Petici\u00f3n que siempre hab\u00eda obtenido el deseado consentimiento, sin que se conociera caso alguno de pretendiente rechazado viniese de d\u00f3nde viniese y d\u00e1ndose otros en que se apalabraban matrimonios antes de que la mocita en cuesti\u00f3n supiera andar siquiera. Porque la perspectiva de pasarse la juventud correteando delante de los lobos, ayudaba mucho a mirar con buenos ojos al mozo solicitante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de all\u00ed, en otra bonita aldea, viv\u00edan un riqu\u00edsimo comerciante, su mujer y su hijo Feodoro. Feodoro era un joven valiente y de noble coraz\u00f3n, pero estas y otras virtudes que pose\u00eda pasaban desapercibidas ante el protagonismo que ejerc\u00eda su feo rostro. Cu\u00e1ndo su madre lo trajo al mundo, su padre, al verlo por primera vez, quiso matarlo creyendo que alguna alima\u00f1a se hab\u00eda comido a su peque\u00f1o y estaba durmiendo en su cunita. Trabajo les cost\u00f3 a sus criados convencerlo de que aquel peque\u00f1o monstruo era su hijo y que en pocos d\u00edas su rostro cambiar\u00eda para convertirse en un guapo mocet\u00f3n. Pero los d\u00edas se convirtieron en a\u00f1os y el mocet\u00f3n en un monstruo. Feodoro nunca fue a la escuela, se educ\u00f3 en casa, los dem\u00e1s ni\u00f1os se negaron a compartir clase con aquel fen\u00f3meno. Pasaba el tiempo y su padre ve\u00eda apesadumbrado que la inmensa fortuna, que con tanto trabajo hab\u00eda reunido, no iba a tener m\u00e1s heredero que su feo hijo y propuso a Feodoro la \u00fanica soluci\u00f3n que \u00e9l cre\u00eda posible. Ir\u00edan a pedir la mano de una de las mocitas que cada 29 de febrero participaba en \u201cla carrera de las cestas\u201d. Y as\u00ed fue como se presentaron en la bonita aldea, esa que no s\u00e9 muy bien d\u00f3nde estaba, Feodoro, su pap\u00e1, su mam\u00e1 y un pu\u00f1ado de criados con ricos presentes para la afortunada mocita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siete eran las mocitas que por aquel entonces participaban en la curiosa tradici\u00f3n y, sin p\u00e9rdida de tiempo, la familia se dirigi\u00f3 a casa de una de ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212;Dios guarde a los que habitan esta casa. Venimos de lejos para pedir la mano de vuestra hija, a la que nada ha de faltar si consiente en desposarse con mi hijo Feodoro, que es muchacho de coraz\u00f3n valiente, noble, cari\u00f1oso con los suyos y posee fortuna que no ha de gastar aunque tres veces viviera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de o\u00edr esto, los padres de la mocita no dudaban en consentir, pero su hija, hist\u00e9rica perdida, juraba y perjuraba que se matar\u00eda si la entregaban en matrimonio a aquel engendro. Prefer\u00eda correr entre los lobos hasta los ochenta a\u00f1os antes que aquello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rechazada as\u00ed la comitiva, se dirigi\u00f3 a casa de la segunda de las mocitas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212;Dios guarde a los que habitan esta casa. Venimos de lejos para pedir la mano de vuestra hija, a la que nada ha de faltar si consiente en desposarse con mi hijo Feodoro, que es muchacho de coraz\u00f3n valiente, noble, cari\u00f1oso con los suyos y posee fortuna que no ha de gastar aunque tres veces viviera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda mocita se qued\u00f3 p\u00e1lida y con un hilo de voz dijo a sus pap\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212;Yo no he corrido entre las fauces de los lobos para terminar a los pies de semejante criatura. Si consent\u00eds mi matrimonio me negar\u00e9 a daros un solo nieto que pueda parecerse a su padre y yo misma me matar\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la segunda negativa, sospechando que habr\u00eda una tercera, se fueron a casa de la tercera mocita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212;Dios guarde a los que habitan esta casa, Venimos de lejos para pedir la mano de vuestra hija, a la que nada ha de faltar si consiente en desposarse con mi hijo Feodoro, que es muchach<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se oy\u00f3 un portazo y se vio un reguero de polvo que se perd\u00eda en lontananza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por seis veces lo intentaron aquel d\u00eda sin tener \u00e9xito y decidieron dejar para el d\u00eda siguiente la \u00faltima de las visitas, la visita a la casa de Caperucita Coja. Cansados y desanimados se fueron todos a la posada. La s\u00e9ptima visita tendr\u00eda que esperar, pues el d\u00eda siguiente era viernes 29 de febrero. Un viernes de Cestas. La posada era un hervidero de gentes venidas de todos los puntos cardinales, los cuatro, para asistir a \u201cla carrera de las cestas\u201d. La carrera dio comienzo, como siempre, a las doce en punto, mediod\u00eda. Siete mocitas se internaron en el bosque como siete rayos. Siete canastillos para siete abuelitas. Mientras, en la plaza de la aldea y su cantina, todos los vecinos y visitantes esperaban nerviosos el regreso de las participantes. Com\u00edan, beb\u00edan y cruzaban apuestas sobre el orden y estado en que regresar\u00edan las mocitas. No era la primera vez que alguna mocita se quedaba por el camino, entre las fauces de las bestias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las cuatro de la tarde empezaron a regresar las mocitas, todas ellas sudorosas y rojas como tomates. Circunstancia esta por la que en algunos lugares la mocita que participaba en esta curiosa carrera era conocida como Caperucita Roja, de ah\u00ed el cuento suced\u00e1neo y pastelero que nos han endosado desde ni\u00f1os. A las cinco todas las mocitas hab\u00edan regresado menos una, Caperucita Coja. La noticia corri\u00f3 entre la multitud, los padres de Caperucita Coja ped\u00edan ayuda y todo el mundo se temi\u00f3 lo peor. Los padres de Feodoro ve\u00edan esfumarse la \u00faltima de sus esperanzas y nadie sab\u00eda muy bien qu\u00e9 hacer. Ante el desconcierto, Feodoro se fue a la posada, cogi\u00f3 su hacha de le\u00f1ador y se encamin\u00f3 al bosque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Voy a relatar ahora c\u00f3mo pudo el lobo feroz zamparse a Caperucita Coja-. A las doce de la ma\u00f1ana, cu\u00e1ndo las siete mocitas entraban en el bosque como siete rayos, ya el lobo feroz esperaba la llegada de Caperucita disfrazado con ropas de la abuela y recostado en su cama. No se hab\u00eda comido a la abuela porque no estaba en casa. La abuela se hab\u00eda largado tres semanas antes con un marino mercante, alias Popeye, perdidamente enamorada. Es verdad que pod\u00eda haber avisado a los suyos y evitar as\u00ed que Caperucita se jugara el culo en el bosque, pero tampoco es de extra\u00f1ar si tenemos en cuenta que en esta comarca, los padres y madres, mandan a las ni\u00f1as a correr entre lobos feroces mientras las apuestas suben all\u00e1 en la tasca. Son costumbres. Caperucita, despu\u00e9s de cruzar el bosque como una centella coja y esquivar m\u00e1s de una emboscada, logr\u00f3 alcanzar la casa de su abuelita y cerrar la puerta crey\u00e9ndose a salvo. Caperucita Coja, que era muy corta de vista, no se percat\u00f3 de que lo que ella cre\u00eda su abuelita acostada era en realidad el lobo feroz. El animal esperaba pacientemente a que Caperucita decidiera ponerse c\u00f3moda y deshacerse del peligroso callado que m\u00e1s de una vez la hab\u00eda librado de ser devorada. En el momento en que Caperucita qued\u00f3 desarmada y distra\u00edda el lobo se abalanz\u00f3 sobre ella, que sorprendida, casi ciega y coja nada pudo hacer, y se la comi\u00f3 de un bocado. La pitanza dej\u00f3 al lobo feroz un est\u00f3mago muy pesado. Porque a Caperucita, el lobo feroz, se la comi\u00f3 entera, sin masticar, como si fuera una serpiente pit\u00f3n. Esto los lobos no lo hab\u00edan hecho nunca. Hasta este cuento. Los lobos siempre han comido a mordiscos y destrozando huesos y carne. Lo que come un lobo no hay forma de volver a componerlo cuando le vac\u00edas la barriga. Pero los lobos de esta comarca no comen as\u00ed, lo comen todo de un bocado. Es otra m\u00e1s de las peculiaridades de esta comarca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Feodoro caminaba con su hacha hacia el bosque y la multitud se apartaba a su paso porque no eran capaces de imaginar lo que pod\u00eda hacer con un hacha un hombre tan feo. Camin\u00f3 por el bosque hacia la casa de la abuelita sin que nada perturbase su marcha. Ning\u00fan lobo pensaba comerse aquello aunque no hubiese llevado hacha. Cu\u00e1ndo entr\u00f3 en la casa, el lobo feroz roncaba pl\u00e1cidamente con su panza hacia el techo y solamente abri\u00f3 uno de sus ojos para comprobar qui\u00e9n osaba interrumpir su digesti\u00f3n. Lo que vio fue el repulsivo rostro de Feodoro que lo miraba fijamente. Con los excesos culinarios de la ma\u00f1ana la bestia apenas pod\u00eda moverse y nada pudo hacer para evitar que Feodoro acabara la faena con un certero golpe de hacha y otros muchos no tan certeros pero igual de peligrosos. Caperucita Coja, que como ya sabemos padec\u00eda una miop\u00eda m\u00e1s que importante, no pareci\u00f3 percatarse de la fealdad de su pr\u00edncipe salvador ni de lo cerca que estuvo de morir descuartizada a machetazos en la refriega.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos volvieron al pueblo con la piel de la bestia y fueron recibidos con enorme alegr\u00eda y contento. Todo el mundo quer\u00eda escuchar el relato de los hechos pero nadie se atrev\u00eda a preguntar a Feodoro, un hombre con un hacha, ensangrentado de pies a cabeza y tan feo. Fue Caperucita la que, con todo tipo de adornos caballerescos, contaba como su pr\u00edncipe hab\u00eda arriesgado la vida y, luchando con cientos de salvajes fieras, hab\u00eda conseguido liberarla de un destino fatal. As\u00ed encontr\u00f3 Feodoro una mocita con quien desposarse y Caperucita Coja un pr\u00edncipe que la retir\u00f3 para siempre de \u201cla carrera de las cestas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caperucita Coja y Feodoro vivieron felices. Unos a\u00f1os. Hasta que lleg\u00f3 al pueblo un optometrista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haya salud ysuerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez una estupenda mocita. Era una mocita buena, era lista, miope (casi ciega) y coja. Caperucita se llamaba. Viv\u00eda con sus pap\u00e1s en una preciosa aldea situada, no s\u00e9 exactamente donde estaba situada. En su aldea ten\u00edan la &hellip; <a href=\"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=496\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-496","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entradas"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496"}],"collection":[{"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=496"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":498,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496\/revisions\/498"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.chambombo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}