{"id":500,"date":"2017-02-24T16:32:21","date_gmt":"2017-02-24T16:32:21","guid":{"rendered":"http:\/\/45.33.111.17\/?p=500"},"modified":"2017-02-24T16:32:21","modified_gmt":"2017-02-24T16:32:21","slug":"el-negrito-cualquiera","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=500","title":{"rendered":"EL NEGRITO CUALQUIERA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9rase una vez un lindo negrito que hab\u00eda nacido en \u00c1frica. En un lindo poblado costero naci\u00f3 el negrito. Lindas palmeras, aguas cristalinas, frescos manjares, potentes negritas y la h\u00fameda tierra que tambi\u00e9n era negra. Feliz y dichoso era el negrito correteando ma\u00f1ana y tarde, disfrutando libremente de cu\u00e1ntas delicias la selva le proporcionaba. Sus padres ve\u00edan orgullosos como crec\u00eda y se convert\u00eda en un saludable y alegre salvaje. El d\u00eda que naci\u00f3 el negrito su madre pregunt\u00f3 a su marido, \u00bfqu\u00e9 nombre le pondremos al peque\u00f1o? Su padre le contest\u00f3, &#8211; Ponle cualquiera-. Y este fue el nombre que pusieron al peque\u00f1o, Cualquiera. El peque\u00f1o Cualquiera, en contra de lo que su nombre indica, no era un muchacho m\u00e1s de la tribu. En su familia hab\u00eda reca\u00eddo el mando de la tribu durante generaciones y, si todo suced\u00eda de la manera esperada, a \u00e9l ir\u00eda a parar esta funci\u00f3n. El hechicero de la tribu le hab\u00eda pronosticado un largo y provechoso reinado bas\u00e1ndose en misteriosas alineaciones de astros, informaciones privilegiadas que solo a \u00e9l le eran reveladas y en su contacto directo y exclusivo con los Dioses. Sin embargo aquel hechicero que la tribu ten\u00eda en tan alta estima, que tantas vidas hab\u00eda salvado con sus p\u00f3cimas y secretos, aquel que hac\u00eda llover y lucir el sol a su antojo, era, como m\u00e1s tarde se demostr\u00f3, un completo ignorante, incapaz de adivinar lo cerca que de all\u00ed se encontraba el hombre blanco, especialista consumado en retorcer suertes y destinos para hacerlos coincidir con sus propios intereses. En una gran embarcaci\u00f3n hab\u00eda llegado el hombre blanco, negreros dispuestos a llenar las bodegas de su barco con un valioso cargamento de esclavos fuertes y vigorosos para llevar al Nuevo Mundo. All\u00e1, en el Nuevo Mundo, cientos de ansiosos compradores esperaban tan preciada mercanc\u00eda. Le llamaban Nuevo Mundo con may\u00fasculas pero era igual de viejo que el otro, lo de nuevo es porque ellos no lo conoc\u00edan antes. Llegaron all\u00ed, les gust\u00f3 y se lo quedaron. Este Nuevo Mundo es verdad que estaba menos usado que el otro, m\u00e1s natural y salvaje. As\u00ed que para recuperar el tiempo perdido y gastarlo para que cuanto antes se igualara con el viejo, era necesaria mucha mano de obra, a poder ser gastando poco dinero, con la que explotar todos los recursos y bienes que los nativos a\u00fan conservaban. Entonces se opt\u00f3 por que la mano de obra fuese gratis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Voy a contar ahora c\u00f3mo el hombre blanco captur\u00f3 al negrito Cualquiera. Al negrito Cualquiera le atizaron una pedrada en la cabeza mientras defecaba tras el tupido follaje selv\u00e1tico. Nunca supo lo que hab\u00eda pasado. \u00c9l se esforzaba por evacuar sus excrementos y de repente sinti\u00f3 un golpetazo seco en la cabeza. \u00a1Dios m\u00edo!, pens\u00f3 para s\u00ed, se me ha reventado una vena en la cabeza con el esfuerzo, me muero, y perdi\u00f3 el conocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cu\u00e1ndo abri\u00f3 los ojos estaba encadenado en una oscura y maloliente bodega de barco negrero. Tal vez aquello fuera el infierno, al que hab\u00eda ido a dar con sus huesos por ensuciar con sus miserias alg\u00fan lugar sagrado que \u00e9l desconoc\u00eda. Mucho tiempo tard\u00f3 el negrito en descubrir que aquello no era el infierno, que no hab\u00eda muerto por un derrame cerebral, que todos aquellos negros y negras que lo acompa\u00f1aban encadenados como \u00e9l segu\u00edan en este mundo, que aquella bestia de cien quilos de peso que manejaba el l\u00e1tigo tambi\u00e9n era de este mundo y que todos aquellos demonios blancos que los maltrataban nada ten\u00edan que ver con el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La traves\u00eda result\u00f3 penosa. S\u00f3lo aquel privilegiado que haya podido disfrutar de las comodidades y placeres que un barco negrero puede ofrecer, que haya realizado el viaje en sus bodegas, puede tener un concepto claro de lo que significa la traves\u00eda. Hoy en d\u00eda, con el progreso, la civilizaci\u00f3n, la globalizaci\u00f3n, los derechos humanos, las libertades y la bondad de occidente, la cosa ha cambiado mucho. Ya no tiene que ir el blanco a buscarlos. Ellos solitos, abonando el pasaje, hacen la traves\u00eda en cualquier barcucho o cascar\u00f3n que flote. Tan hacinados como entonces y jug\u00e1ndose el pellejo. Eso s\u00ed, sin l\u00e1tigo. Volvamos al negrito. Mientras la traves\u00eda dur\u00f3, consigui\u00f3 Cualquiera apartar de su cabeza los dolorosos recuerdos de su amada tierra, de su familia, del hermoso futuro que antes le esperaba, de tantas maravillas como ten\u00eda reservadas para \u00e9l su antiguo destino. Pudo apartarlo de su cabeza porque no hab\u00eda sitio en ella. S\u00f3lo dos ideas ten\u00edan sitio en aquella cabeza. Una, escurrir el bulto cuando los blancos decid\u00edan amenizarse el viaje a costa de la mercanc\u00eda. Dos, un sue\u00f1o, un deseo, ver alg\u00fan d\u00eda al energ\u00fameno del l\u00e1tigo clavado en la punta de una lanza con el l\u00e1tigo atado a sus g\u00f3nadas. Cu\u00e1nto tiempo dur\u00f3 este viaje es cuesti\u00f3n que dejar\u00e9 a la iniciativa del lector, cada cual diga los d\u00edas que crea m\u00e1s convenientes de acuerdo con sus conocimientos y el sadismo del individuo. Natural es pensar que la traves\u00eda estuviera salpicada de violaciones, festival de latigazos, paso de negros por la quilla, negros inservibles arrojados al mar, salvajes apuestas entre curtidos marinos, rifa de bofetadas, golpes de machete, did\u00e1cticos juegos sobre cubierta y un sin fin de actividades para hacer m\u00e1s agradable y llevadero el tedioso viaje. Yo no me voy a extender porque me mareo cuando monto en barco. Yo soy de tierra adentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 al nuevo mundo el negrito y los que con \u00e9l viajaban. Bajaron del barco con el mismo cari\u00f1o con que subieron, con el energ\u00fameno del l\u00e1tigo para eliminar galbanas indeseables. Todos fueron conducidos a lindos corrales donde, uno a uno, fueron examinados, contados, recontados y obsequiados con unos groseros grilletes que acabaron de persuadir a la tribu sobre est\u00fapidas ideas de libertad. Porque algunos negritos, a pesar del p\u00e1nico, del l\u00e1tigo y de no saber hacia d\u00f3nde correr, son lo suficientemente inconscientes como para intentar la huida, para ponerse a correr desesperadamente y lanzarse al mar para volver nadando a su tierra, olvidando que para que la huida tenga \u00e9xito es imprescindible que el est\u00f3mago se sienta solidario con el plan. Ya sabemos todos cu\u00e1n insolidario es el est\u00f3mago. Un negrito huido, que adem\u00e1s es sorprendido robando comida, se enfrenta a una comprometida situaci\u00f3n y a un castigo acorde con la originalidad de su escapada, porque el blanco da un enorme valor a la iniciativa e imaginaci\u00f3n. Aunque los negritos no lo sab\u00edan aquello que all\u00ed se estaba organizando era una subasta y por eso al negrito Cualquiera, joven y fuerte, los blancos lo examinaban detenidamente, le miraban los dientes y otras partes menos duras y palmoteaban alegremente todo su cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin saber c\u00f3mo ni por qu\u00e9 Cualquiera hab\u00eda ido a parar al duro suelo de aquella carreta, el lugar m\u00e1s agradable en mucho tiempo. Con su traqueteo y su vaiv\u00e9n el negrito se qued\u00f3 profundamente dormido. Con \u00e9l en la carreta viajaban tres de aquellos peligrosos blancos, orgullosos con su flamante adquisici\u00f3n, pelando su gordo culo contra las tablas del pescante. Tanto duraba el viaje que el negrito crey\u00f3 que volv\u00edan a su tribu en la carreta y que, si segu\u00eda prolong\u00e1ndose, acabar\u00eda d\u00e1ndole relevo a la vieja yegua que tiraba de aquel artefacto. Una cosa era cierta, desde que estaba en la carreta, no hab\u00eda recibido ni un latigazo y eso era cosa de gran importancia para una criatura que, como \u00e9l, estaba en el infierno. El viaje en carreta termin\u00f3 en una grande y bonita hacienda. Nunca el hechicero de su querida tribu le dijo que en el infierno pudiera haber \u00e1rboles tan grandes y bonitos, frescas y verdes tierras, cielos luminosos, aire puro y sin embargo all\u00ed estaba \u00e9l, en aquel bonito infierno llenito de blancos demonios por todas partes. Comenz\u00f3 aqu\u00ed el largo proceso de transformar a un futuro jefe de tribu en obediente y servicial mozo de cuadras, a un salvaje africano en civilizado y laborioso pe\u00f3n, algo que s\u00f3lo con el cari\u00f1o y la comprensi\u00f3n del hombre blanco se puede conseguir. Con eso y con el maestro por excelencia, el l\u00e1tigo. Largo fue el camino a recorrer y muchas las ense\u00f1anzas que Cualquiera tuvo que asimilar hasta que los blancos lo consideraron animal dom\u00e9stico, es decir, que obedece y se somete a nuestros deseos sin necesidad de recurrir a la violencia. Violencia de la que el negrito Cualquiera recibi\u00f3 sus correspondientes y generosas dosis, en las que yo no voy a recrearme para no dar al relato tinte de tragedia que podr\u00eda perturbar nuestra inocente y ejemplar existencia, convirtiendo un bonito cuento en una desagradable cr\u00f3nica de sucesos, donde las conductas aberrantes y depravadas de unos pocos sacian el morbo de pervertidos lectores entre los que, ni remotamente, nos encontramos nosotros. Pas\u00f3 el negrito Cualquiera tiempos duros f\u00edsica y s\u00edquicamente. Continuos cambios en su estado de \u00e1nimo. De malo a muy malo. De muy malo a peor. De peor a peligroso. De peligroso a senil. De senil a delirante. De delirante a ap\u00e1tico. De ap\u00e1tico a malo y vuelta otra vez al fant\u00e1stico carrusel de la locura del que a punto estuvo de no bajar. Sin embargo todo lo super\u00f3 el negrito Cualquiera, todo lo aprendi\u00f3 y consigui\u00f3, dentro de lo que cabe, civilizarse. Aprendi\u00f3 el extra\u00f1o idioma de los blancos y sus costumbres. Acept\u00f3 vestirse con sus ropas y aprendi\u00f3 a comer con aquellas herramientas absurdas. Daba los buenos d\u00edas a sus amos con exquisita educaci\u00f3n y hasta consigui\u00f3 caerle simp\u00e1tico al barbudo capataz. Cualquiera era un negrito inteligente y capaz y por eso aprendi\u00f3 pronto a sobrevivir sin latigazos en el infierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Todo cambi\u00f3 para Cualquiera aquel preciso d\u00eda en que sus amos decidieron adquirir una joven esclava en una plantaci\u00f3n cercana. \u00c9l se pasaba el d\u00eda atendiendo las cuadras y no se enter\u00f3 de la novedad hasta que lleg\u00f3 a su barraca. Entro en ella dispuesto a dar descanso a su negro cuerpo pero lo que le dio fue un amago de infarto. All\u00ed en su barraca hab\u00eda una negrita. Un pedazo de \u00c1frica dorm\u00eda profundamente en su barraca. Olvid\u00e1ndose de toda la educaci\u00f3n que con tanto\u00a0 esmero hab\u00eda recibido, empez\u00f3 a resoplar como un poseso sin saber qu\u00e9 hacer, dando vueltas por la barraca sin creerse lo que estaba viendo y, claro, la negrita se despert\u00f3. \u00bfEra real aquel negro que resoplaba por la barraca como un globo deshinch\u00e1ndose? S\u00ed, era real y preguntaba \u00bfQui\u00e9n eres? \u00bfDe d\u00f3nde has salido? \u00bfQu\u00e9 fue lo que hiciste en tu vida para venir al infierno? \u00bfY ahora d\u00f3nde duermo yo? La negrita fue quien sac\u00f3 a Cualquiera de su prolongado error, ella le explic\u00f3 que ninguno de los dos estaba muerto y que aquella generosa tierra no era el infierno. Aquello dejo aturdido al negrito y cu\u00e1ndo, despu\u00e9s de mucho hablar, cayeron rendidos, Cualquiera volvi\u00f3 a dormir de nuevo vivo, sabiendo que no estaba en el infierno pero sin creerse del todo que aquellos blancos no fueran demonios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo su tiempo libre lo empleaba el negrito en correr junto a la negrita a darle conversaci\u00f3n y los d\u00edas empezaban a tener un agradable anochecer en su compa\u00f1\u00eda. Era una muy linda negrita, de cuerpo esbelto y generoso en su justa medida, con su mirada salvaje y luminosa, su naricita respingona, sus labios gordezuelos y con un par de\u2026tet\u2026ojos preciosos. Una estupenda raz\u00f3n para aceptar, con algo m\u00e1s de optimismo, la dura vida de esclavo. Pas\u00f3 el tiempo, se fueron conociendo negros y blancos y hasta cari\u00f1o, o algo parecido, se ten\u00edan. Cada uno cumpl\u00eda con sus obligaciones y la convivencia rozaba la perfecci\u00f3n, si la miramos desde la perspectiva del blanco. La convivencia rozaba la perfecci\u00f3n y la vida sexual de la pareja negra tambi\u00e9n la rozaba. Solo la pr\u00e1ctica continuada de un ejercicio conduce a ejecutarlo con perfecci\u00f3n y as\u00ed los negritos se entregaron a la pr\u00e1ctica, lograron la perfecci\u00f3n y la negrita qued\u00f3 pre\u00f1ada. Aquello fue una alegr\u00eda para todos, blancos y negros. Desterr\u00f3 para siempre el l\u00e1tigo y las amenazas, proporcion\u00f3 un nuevo y m\u00e1s amplio barrac\u00f3n para los negritos y durante nueve meses convirti\u00f3 a Cualquiera en un amoroso hombre-flan. Pari\u00f3 por fin la negrita Mami, que as\u00ed voy a llamarla haciendo alarde de imaginaci\u00f3n y originalidad. Pari\u00f3 mientras Cualquiera daba vueltas alrededor del barrac\u00f3n sin entender por qu\u00e9 las mujeres no lo dejaban ayudar a sacar al mundo a su hijo, si \u00e9l era quien lo hab\u00eda metido all\u00ed. Sali\u00f3 al mundo su precioso hijo y convirti\u00f3 a Cualquiera y a Mami en amorosos padres y lo que hab\u00eda empezado con dos salvajes en la bodega de un barco negrero, apuntaba ahora a una feliz \u201cfamilia afroamericana\u201d en Am\u00e9rica, tierra de promisi\u00f3n. Todo es posible en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, con estos mimbres, el paso del tiempo, la bondad del hombre blanco para conceder derechos y aceptar como iguales a sus semejantes y algunas cosillas m\u00e1s sin importancia,\u00a0 se convirti\u00f3 Cualquiera, heredero a la jefatura de su tribu africana, en un respetado y ejemplar esclavo americano, en padre de civilizados hombres y mujeres de color, en abuelo del primer negro que se compr\u00f3 un coche, en patriarca de toda una estirpe de ciudadanos que pudieron escoger su propio destino y tuvieron la libertad para decidir si cursaban estudios universitarios o se pasaban el tiempo fumando crack.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haya salud y suerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un lindo negrito que hab\u00eda nacido en \u00c1frica. En un lindo poblado costero naci\u00f3 el negrito. 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