{"id":62,"date":"2009-10-22T15:58:26","date_gmt":"2009-10-22T22:58:26","guid":{"rendered":"http:\/\/45.33.111.17\/2009\/10\/22\/ocio\/"},"modified":"2009-10-22T15:58:26","modified_gmt":"2009-10-22T22:58:26","slug":"ocio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.chambombo.com\/?p=62","title":{"rendered":"OCIO"},"content":{"rendered":"<p>OCIO<br \/>\nCuando llega el viernes, aqu\u00ed en la obra, se nota una sensaci\u00f3n de optimismo laboral, un relajo profundo que suaviza la relaci\u00f3n entre nosotros. Andamos los tres por aqu\u00ed, risue\u00f1os, siempre dispuestos a echar una mano donde otros d\u00edas no se echa. Esas conversaciones que tanto nos gustan discurren en un ambiente de exquisito respeto, apenas se alza la voz para tapar lo que otro est\u00e1 diciendo y tener m\u00e1s raz\u00f3n que \u00e9l. Los viernes siempre tienen un sabor especial, aqu\u00ed en occidente, donde el fin de semana se dedica al descanso.<br \/>\nFin de semana. Bien, se acab\u00f3 la faena, a descansar.<br \/>\nEso pens\u00e1bamos nosotros antes de profundizar en el tema. Ahora, despu\u00e9s de analizarlo con esa triple filosof\u00eda que manejamos, ya no nos parece lo mismo.<br \/>\nEs viernes, has acabado en la obra. A casa. Una buena ducha y tiempo por delante, para ejercer ese derecho al ocio que otros se ganaron, a base de correr delante de los guardias y aguantar palos. Sin rencores. Que es viernes. Pero, como no sueles utilizar la cabeza cuando te echas novia, porque el mando y gobierno de tu voluntad y deseos est\u00e1 m\u00e1s abajo, en el coraz\u00f3n, y a veces m\u00e1s abajo todav\u00eda, quiso Cupido que viviera ella a cuatrocientos kil\u00f3metros de aqu\u00ed, de la obra. Entonces y de momento el descanso se trasforma en cinco horas al volante, como el mejor de los taxistas, nada de ocio. Al final, quince horas despu\u00e9s de haberte levantado de tu camita, cuando ya no es viernes, el fin de semana es tuyo, ocio va y ocio viene. Este fin de semana lo voy a \u201cociar\u201d pero bien.<br \/>\n Es s\u00e1bado, podr\u00edas dormir la ma\u00f1ana, \u00a1pero!, hay unas compritas que hacer, cosa guapa. Ala, arriba. Eso s\u00ed, un buen desayuno con tu reina y a por el coche. \u00a1Vaya!, no tiene combustible. No hay problema, cielo, yo se lo pongo de camino. A la gasolinera y listo.<br \/>\n&#8211;\u00bfMe lo llena?, por favor.<br \/>\nPues no, no te lo llena, porque esto es un autoservicio, para su comodidad. La de \u00e9l, el due\u00f1o. A trabajar, de gasolinero, solo un ratito. Y no hay guantes de pl\u00e1stico, as\u00ed que te van a oler las manos a gasoil un buen rato, y luego le llevas el dinero tu mismo a la se\u00f1orita aquella que est\u00e1 all\u00ed dentro, en aquella ventanilla, calentita y a la espera, y recuerda el n\u00famero del surtidor, no seas burro, a ver si tienen que hacerlo todo ellos. Ya no est\u00e1 aquel asalariado parlanch\u00edn que te confirmaba que, efectivamente, hac\u00eda un sol espl\u00e9ndido, a pesar de que hab\u00eda ca\u00eddo una helada de tres pares. As\u00ed que no puedes ni hablar, puedes distraerte leyendo los carteles que te advierten de todo lo que no puedes hacer. No puedes fumar, no puedes hablar por tel\u00e9fono, no puedes confundirte de manguera, no puedes repostar con el motor en marcha, ni dejar las luces encendidas, no puedes marcharte sin pagar, hay c\u00e1maras de seguridad que te vigilan por si acaso detr\u00e1s de ese aspecto, jovial y campechano, se esconde un estafador de poca monta. En una gasolinera no puedes hacer casi nada, excepto centrarte en trabajar, nada de ocio, ahora trabajas para AVAROPSOL, o ROBARNOCAMPSA, o cualquiera otra.<br \/>\n\u00a1Listo!  A disfrutar del s\u00e1bado. Nos vamos de compras. No a una tiendecita de esas de antes, con tendero cercano y bonach\u00f3n que podr\u00eda fiarte hasta fin de mes si las cosas se pusieran putas, no, vamos a una \u201cgran superficie\u201d, a un HIPER-mercado. Yo, cuando escucho eso de gran superficie siempre me imagino una finca inmensa, o un edificio enorme totalmente vac\u00edo, pero no. La gran superficie est\u00e1, toda ella, atiborrada de millones de productos y, curiosamente, has de procur\u00e1rtelos t\u00fa mismo. A  trabajar. Primero te buscas el carro, va con moneda porque aqu\u00ed, igual que en la gasolinera, los estafadores de poca monta est\u00e1n mal vistos, luego ya puedes empezar a trabajar en una gran superficie, sin contrato, ni seguro social, ni vacaciones. A m\u00ed, como estos espacios con tant\u00edsima informaci\u00f3n me aturden, me lleva mi reina de la mano y no me pierde ojo, porque si me pierdo, como hay Dios que acabo llorando.<br \/>\nMillones de productos donde escoger lo que m\u00e1s te apetezca, todos perfectamente colocados, embasados y etiquetados. Algunos han sido m\u00e1s previsores que yo y se han tra\u00eddo las gafas de cerca, porque est\u00e1n llenos de leyendas que rezan: \u201cComida sana\u201d, \u201cProducto artesano\u201d, \u201cReceta tradicional\u201d, \u201cSalud pura, embasada para usted\u201d,  y estas se leen desde dos metros de distancia pero hay otras, en letras microsc\u00f3picas, donde pone los venenos con que est\u00e1n tratadas y yo me pregunto por qu\u00e9 esto, tan importante, tiene las letras tan peque\u00f1as. Me lo aclara mi reina.<br \/>\n&#8212; Es lo que manda la legislaci\u00f3n vigente.<br \/>\n Bueno pues entonces, los que elaboran la legislaci\u00f3n vigente, son unos  hijos de puta pesebreros vendidos al mejor postor, porque permiten que alguien escriba en un bote de pimientos, en letra microsc\u00f3pica, &#8211;estos pimientos est\u00e1n elaborados con gasolina, dinamita en polvo y mierda de iguana&#8211;y a m\u00ed no me dejan hablar por tel\u00e9fono en una gasolinera. Entonces nos cambiamos de pasillo, porque a mi reina le gusta lo que pienso, pero no como lo digo. Llevamos una hora trabajando para esta empresa y aqu\u00ed nadie habla de tomarse un cafetito, estamos todos ocupad\u00edsimos catalogando, escogiendo, contabilizando. Yo me quedo pasmado. Miles de operarios trajinando sin descanso, con dedicaci\u00f3n y esmero, y gratis. Ahora me voy a enterar de qu\u00e9 es lo que llevan estas salchichas para conservarse, comestibles, durante m\u00e1s tiempo que cualquier ser vivo. No puedo leerlo hijos.<br \/>\nDespu\u00e9s de dos horas de labor nos vamos diligentes a llevar el dinero donde ellos lo quieren, en la caja dispuesta a tal efecto. Yo, adem\u00e1s, quiero darles las gracias por haberme dejado comprar aqu\u00ed, por no desconfiar de m\u00ed, que bien podr\u00eda ser un estafador de poca monta y  me han dejado pagar al salir sin hacerme una radiograf\u00eda por si me he comido algo. Porque hambre ya tenemos mi reina y yo.<br \/>\nA comer. \u00bfD\u00f3nde vamos? A un buffet libre. S\u00ed se\u00f1or, m\u00e1s ocio. Por un precio m\u00f3dico todo tipo de v\u00edveres a tu disposici\u00f3n. T\u00fa los escoges, t\u00fa te los sirves, t\u00fa te los comes y no los cocinas porque no tienes el carn\u00e9 de manipulador de alimentos. Entrantes de todos los colores, primeros de todos los sabores, segundos, postres, caf\u00e9, pan. Son tantas cosas que yo me vuelvo a aturdir y, aunque solo estamos mi reina y yo, transporto comida a la mesa para seis personas, por lo que pueda pasar, que hay aqu\u00ed demasiada gente, toda hambrienta. A m\u00ed me ense\u00f1aron cuando era peque\u00f1o, seguramente estaban equivocados, que no se deja nada en el plato, as\u00ed que estoy aqu\u00ed, a punto de reventar, y faltan los segundos, el postre, y caf\u00e9 creo que no quiero.<br \/>\nDespu\u00e9s de comer, mi novia y yo, tenemos una tranquila sobremesa y charlamos de c\u00f3mo fue la semana, de c\u00f3mo fue el viaje y de muchos otros temas. No es que sea costumbre, es que no podemos movernos del asiento, yo no pienso moverme de aqu\u00ed hasta que no pueda volver a poner el cintur\u00f3n en el agujero que estaba cuando entr\u00e9. Me encuentro mal, me doy asco, padezco obesidad m\u00f3rbida y me llamo Sancho Panza.<br \/>\n Y otra vez a llevar el dinerito a la se\u00f1orita de la caja, a dar las gracias por el estupendo servicio y, si me dejara mi novia, le borraba esa sonrisa de la cara con una ventosidad que tendr\u00edan que evacuar el barrio.<br \/>\nAla, a por el coche. Lo dej\u00e9 mal aparcado, no porque est\u00e9 en lugar prohibido, no. &#8211;Porque aqu\u00ed hay golondrinas. Dice mi reina. \u2014Justo aqu\u00ed encima.  Me lo han puesto perdido con sus desechos. Habr\u00e1 que llevarlo a que nos lo laven. No nos lo lavan, lo tengo que lavar yo, auto-lavado se llama. Ahora ya no s\u00e9 para qui\u00e9n estoy trabajando, no hay se\u00f1orita, ni caseta, ni nada. Una ranura, instrucciones bien escuetas y vuelvo al habit\u00e1culo como una sopa. El coche est\u00e1 impecable.<br \/>\n&#8211;\u00bfY si nos vamos a casa? Cari.<br \/>\n&#8211;S\u00ed, mi reina, s\u00ed. Porque yo estoy agotado.<br \/>\nSe acaba el s\u00e1bado y yo no he visto el ocio por ninguna parte<br \/>\nEn la obra se trabaja duro, a veces en condiciones penosas, pero yo no vuelvo a casa en este estado y al menos sabemos para qui\u00e9n trabajamos. Ma\u00f1ana no salimos de casa, no cojo el tel\u00e9fono, no abro la puerta, no friego. No quiero ociar tambi\u00e9n el domingo.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>OCIO Cuando llega el viernes, aqu\u00ed en la obra, se nota una sensaci\u00f3n de optimismo laboral, un relajo profundo que suaviza la relaci\u00f3n entre nosotros. 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