IMPOTENCIA

Hoy en la obra nos hemos esforzado de lo lindo. No lo digo por cuestiones laborales, que también. Nos hemos puesto importantes y serios, como todos esos contertulios, expertos en no se sabe muy bien qué, que juzgan, enseñan, aconsejan, y algunas veces opinan desde radios y televisiones. Lo digo porque, fieles a nuestra costumbre, nos hemos puesto a buscar una palabra con la que llamar a eso que respiran los paisanos, (un contertulio no diría paisano, diría ciudadano medio) de este país. Es una especie de peste que empieza a inundarlo todo. Como una resignación enfermiza y contagiosa. Para la hora del bocadillo todavía no teníamos acuerdo, pero la seriedad se nos había pasado. Después, con la tripa llena y el sentido del humor, que en esta obra es como el casco, de uso obligatorio, las ideas empezaron a fluir y aclararse. El caso es que nos hemos puesto de acuerdo los tres en que lo que se respira, lo que se palpa, lo que se contagia, lo que se extiende como plaga por el territorio nacional: es la impotencia. Impotencia, esa es la palabra.
No ha sido fácil, no señor. Porque la impotencia no se comparte ni se siente como algo colectivo. La impotencia se sufre, como las famosas hemorroides, en silencio y soledad. La impotencia corroe, desde dentro, otros sentimientos más nobles y elevados, y cocinada a fuego lento nos aporta ese espeso caldo de rencores, venganzas y revanchismo que en este país tanto alimenta. Impotencia por toda esa cantidad de derechos ganados que nos están robando, por todas esas instituciones que pagamos y no nos sirven. Impotencia ante empresas todo poderosas que nos menosprecian, ante arrogantes incompetentes que nos ningunean. Impotencia ante el poderoso Don dinero al que se someten y sirven nuestros gobernantes, defensores y garantes.
Ya está, la encontramos. Menuda mierda de día.
Haya salud y suerte.

2 pensamientos en “IMPOTENCIA

  1. Eso es, si señor,IMPOTENCIA,…y, desgraciadamente, cada vez, la sentimos más a menudo.
    Y lo peor, si en alguna situación decides poner remedio a tal sentimiento y reclamas tus derechos,entonces eres un borde y un prepotente.

    Me alegro muchísimo de verte otra vez aquí, se te echaba de menos…

  2. Seguro que todos podríamos poner varios ejemplos, pero no te esfuerces por imponerte, consumirás tus energías y te irá igual de regular que al resto, o peor, aunque moralmente pueda compensar.

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