GENTE DE OBRA

GENTE DE OBRA
Eso es lo que somos nosotros, los tres, Fery, Jose y el que esto escribe, gente de obra. Tal vez, desde fuera, solo parezca una obra y nosotros tres albañiles sucios, casi siempre de mal humor y hablando a voces, sin otra formación en la cabeza que el compendio de juramentos en castellano y las alineaciones de la liga de futbol profesional, pero no lo es, no señor. Como ya he dicho en esta misma libreta eléctrica, en nuestra obra, queremos que reine un ambiente cultural y edificante. Como dirían estos nuevos artistas y críticos de arte que nos aturden cada día, intentando vendernos por arte lo que siempre fue ferretería, en nuestra obra queremos llevar a cabo una propuesta cultural, una visión más humanista del “paleta”, reivindicar que este desprestigiado mundo del ladrillo no es otra cosa que un artístico montaje, una performance, de esas que bien podrían verse en cualquiera de nuestros prestigiosos museos de arte contemporáneo si la llevase a cabo cualquier majadero, de Bellas Artes, bien relacionado. Que somos artistas, ¡cojones! Con una rica vida interior, con inquietudes y un espíritu sensible a todas esas cuestiones que hoy en día son vitales para el desarrollo sostenible del planeta, para la democrática convivencia en libertad y el respeto por nuestros conciudadanos. Que queremos luchar, cada día, por todos esos valores que nos hacen más humanos y solidarios, que tenemos madre y mujer a las que adoramos, respetamos y apoyamos en la lucha por una convivencia en igualdad, a pesar de que los tres somos solteros. Que estamos, en definitiva, comprometidos con este tiempo que nos ha tocado vivir, de la misma manera que lo están todos estos gobernantes que nos aburren con sus recomendaciones, todas esas estrellas de la canción que con sus “benéficos” conciertos nos dan ejemplo, toda esa marabunta de ídolos que reprenden nuestra indiferencia y nos aconsejan desde la tele, todos esos poderosos que se reúnen y sacrifican su tiempo para buscar soluciones y aportar “generosas” cantidades de plata para los pobres, todas esas prestigiosas marcas que patrocinan eventos millonarios y donan “altruistamente” importantes cantidades de dinero.
Lo que pasa es que, la obra, apenas nos deja tiempo libre para salir en la tele y, Hacienda, apenas nos deja dinero. Porque si nosotros tuviéramos más tiempo y nuestras cuentas bancarias fueran tan prósperas y saneadas, nos cuidaríamos muy mucho de no aburrir a nadie con recomendaciones de austeridad si lo hacemos desde coches de lujo “oficiales”, hoteles de cinco estrellas que pagan otros y sueldos vitalicios. Nos cuidaríamos muy mucho de no dar ejemplo con canciones, de rebelde rock and roll, escritas con plumas de oro. Nos cuidaríamos muy mucho de no reprender y sermonear a otros desde una de nuestras humildes casitas de dos millones de dólares, con garaje para siete vehículos deportivos y embutidos en trajes y joyas que ofenden. Nos cuidaríamos muy mucho de no sacrificar nuestro tiempo en buscar soluciones y aportar generosas donaciones parapetados detrás de tan carísimo protocolo, tan carísimas medidas de seguridad, de dietas estratosféricas y de llamar generosas donaciones a lo que solo es vergonzosa limosna de avarientos miserables. Nos cuidaríamos muy mucho de no darle un toque altruista a lo que no es otra cosa que un negocio basado en despilfarrar los recursos que son de “TODOS”
Desde luego, nos cuidaríamos muy mucho de no hacernos fotos insultantes rodeados de niños famélicos, enfermos e ignorantes de que, con su imagen, nos están dando a nosotros un halo de tierna generosidad, de altruista compromiso, de bondad desinteresada para que así, nuestra propia imagen saliera fortalecida y por consiguiente, y aunque no lo quisiéramos, más atractiva y “rentable”.
No, nosotros somos albañiles, y nos cuidaríamos muy mucho de no ser tan hijos de puta.

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