EL BALIDO DE LOS CORDEROS.

Ya nos toca, correr orgullosos y dispuestos a depositar nuestro voto sagrado en las transparentes urnas, a ejercer nuestro derecho a decidir cómo y quién ha de conducirnos y velar por nuestro progreso y bienestar con abnegación, sacrificio y vocación de servicio (se me escapa la risa, perdóneseme). Ya nos toca, aportar nuestro granito de arena a esta carnavalada. Es tiempo de campaña y se repite la historia. Andan los trepas, vividores y arribistas buscando afanosos el voto. Siendo, como yo soy, de muy escasa memoria, sí que puedo recordar haberlos visto serviciales y zalameros suplicar de puerta en puerta el voto que los engorda y, más tarde, una vez lo han conseguido, tornarse todos ellos en altivos y distantes. Ya nos toca, arrastrar nuestras botas hasta la urna y soltar allí el lastimero balido de obediente cordero. El balido que ellos necesitan. Una vez conseguido, ya ellos disponen, mandan y gobiernan como place a sus pasteles y, haciendo de lo común motivo, avasallan lo privado sin dar cuentas ni explicación, engordando sus haciendas y regalando favores a quien les llena el pesebre. Así campan por el mundo tratándonos como a corderos, con actitud y modales de ordinario dictador, los que rinden culto y reverencia a la sin par democracia, pues parece ser que el poder y la poltrona los vuelve a todos iguales, aún llegando por caminos bien distintos.
Tenemos en España, a pesar de la sequía, el carro hundido en el barro hasta los ejes. Ahora escogeremos los bueyes que han de sacarlo. Sería un milagro que éstos, los bueyes, no tengan como prioridad la que tiene el animal, que es su propia crianza y engorde. Que fueran, desde lo alto, ejemplo para los que desde abajo miramos. Que practicaran la entrega y el sacrificio que a nosotros nos exigen. Que cumplieran una sola de las muchas patrañas que prometen. Que administraran las cuentas públicas con la misma pulcritud y devoción que las propias. Sería un milagro que estuviesen a la altura del pueblo que los soporta y hospeda.
Haya salud y suerte.

4 pensamientos en “EL BALIDO DE LOS CORDEROS.

  1. No existe, Chambombo,clase política (y no sé por qué les llamo clase) que tenga las características que describes y que serían ,en teoría, las que debiera tener y poner en práctica como dirigentes del pueblo. Pero algo debe de tener el poder que los tranforma a todos,mirando primero por su propio beneficio, es éso PODER.

  2. Una agradable sorpresa el enlace facilitado por Isidoro. Magnífico planteamiento que me gustaría pensar que algún día nuestros nietos,quizás,puedan ver.Ojalá!.

  3. Creo que si volviéramos a leer los primeros blog recordaríamos lo que también decías de ellos, pero creo que entonces de una forma bastante más visceral ¿qué ha pasado? porque no me creo que ellos sean mejores ahora de lo que lo fueron antes

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