SOY UN TÍO DE PALABRA

Yo soy un tío de palabra. Dije en mi último escrito, en esta libreta eléctrica, que prometía no mantenerla en silencio tanto tiempo como la última vez. Y lo he cumplido. Esta vez no ha estado tanto tiempo. Ha estado más.
Dicen por ahí que el hombre propone y Dios dispone. Y yo no sé si hay, o no, un Dios que dispone, pero si no es Él, otro será, porque yo sí que no soy. He intentado varias veces, después de un sinfín de tareas, viajes transoceánicos, enfermedades y actividades varias, me lo he propuesto, escribir algo para la libreta, pero no ha sido posible. A muchos les parecerá sencillo, te sientas un ratito delante del ordenador, una letrita detrás de otra, y listo. Yo no he podido juntar ni dos letras para vosotros. Por eso voy a explicar, ahora, cómo es que ha sido esto imposible.
Todo ha sido un cúmulo de circunstancias que han venido a formar un conglomerado informe, haciendo de todo punto imposible el análisis pormenorizado de las consecuencias que se derivan. Entendiendo como cosa poco probable la resolución rápida de un problema de enorme magnitud, tal y como el que nos ocupa, es decir, que en nada o en poco podría favorecernos el valor añadido de sabernos en poder de la razón última. Dicho esto, nada resulta más fácil que una clara exposición de las directrices, partiendo de la base de que de ningún modo se ha de caer en el desaliento cuando de homologar juicios se trata. Por tanto, si tuviéramos ocasión de contrastar aquellas opciones que, por descabelladas, hacen imposible la decisión y el juicio imparcial, ni por asomo sería posible el hacer conjeturas que a nada conducen dentro del normal discurrir de la problemática concreta. Es decir, que a tenor de lo dicho anteriormente, podría pensarse que, en conciencia, todo puede ser relativo, aún aquello que por intrínseco y metafísico pudiera escaparse a un estudio minucioso y completo del ente mismo. Sería pues la valoración, en su conjunto, del todo alentadora. Así, dentro de la línea de claridad meridiana que el presente escrito rezuma, se ha de decir que es innecesaria una aclaración posterior, ni cabe la duda ante argumentos de tanto peso como los aquí expuestos.
Esta es la explicación. Creo que ha quedado bastante claro. Yo todos los días oigo hablar así a unas cuantas personas de reputación intachable, con una formación académica, moral y social de tomo y lomo. Y se quedan tan anchos. Y nadie parece que se extrañe.
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3 pensamientos en “SOY UN TÍO DE PALABRA

  1. Qué bueno que hayas actualizado la libreta con una explicación tan pormenorizada???!!, se parece mucho a los discursos que escuché el sábado a los políticos que precedieron a Emilio Calatayud, el juez de menores de Granada, que dio una conferencia en Oviedo, salvo que ellos usaban mucho la palabra “reflexión”.

  2. Yo claro……… lo que se dice claro………., no lo veo. Lo fácil que sería decir que para escribir cómo tú lo haces hace falta que llegue la inspiración y no “ahora que puedo y tengo tiempo”. Pero siendo como fuere ME ALEGRO MUCHÍSIMO DE QUE ESTÉS AQUÍ DE NUEVO haciéndonos la vida más feliz.

  3. Jesús, María y José!!! Cualquier día te llama Zapatero para formar parte de su equipo, no creo que vaya a encontrar mejor escribano para sus discursos. El rato que uno se puede tirar escibiendo, o hablando, sin decir apenas nada, quedando como un marqués y, además, provocando en el lector o en el oyente esa sensación de que “alomejor es que soy un poco ignorante o no tengo cultura suficiente para entender a estas personas”, en vez de poder decir bien alto “y tú a quien te crees que estás engañando con tu charlatanería”. Lo dicho, llama a uno de esos que salen en la tele representánonos y habla seriamente con él, como botón de muestra llévale este escrito. Ah!! Y bienvenido a casa

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